• Apague el piloto de los artefactos a gas que no utilice. Mantener los pilotos encendidos de todos los equipos de calefacción, equivale aproximadamente al 5% del total de gas natural consumido en la Argentina.
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• Ajuste la llama de las hornallas al diámetro del fondo de los recipientes y manténgalos tapados. La llama que sobresale no aporta mayor calor al recipiente y si está destapado se pierde temperatura.
• Cuando alcance el punto de ebullición, disminuya la llama. Cuando alcance el punto de cocción, apague la llama.
• No utilice el horno para calefaccionar el ambiente. No está diseñado para eso y resulta ineficiente.
• Utilice el horno en forma mesurada. El horno consume la cantidad de gas equivalente a tres hornallas.
• Calefaccione sólo los ambientes que utilice a una temperatura razonable (20° C aproximadamente) Para ventilarlos, diez minutos son suficientes.
• Las estufas y los radiadores no deben ser tapados ni con cortinas ni con muebles. De esta manera se evitan accidentes y se mejora el aprovechamiento calórico.
• Utilice el termostato para regular la temperatura adecuada en los ambientes. No abra la ventana para bajar la temperatura.
• Utilice el agua caliente necesaria. No derroche agua ni gas que son recursos limitados.
• Si tiene calefón, regule la temperatura del agua con la perilla o botonera. Evite mezclar el agua caliente con el agua fría. Así ahorrará gas y prolongará la vida útil del artefacto.
• Si tiene termotanque, regule su temperatura y aísle térmicamente el artefacto cuando está colocado fuera de la vivienda.
• Realice un mantenimiento anual de sus artefactos a gas, de ese modo estará ganando en seguridad y no derrochará energía por desperfectos técnicos del equipo.
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