Mientras la obra de la represa Chihuido I, ubicada sobre el río Neuquén, sigue sin definiciones, con todos los plazos caídos para el inicio de la construcción, un consorcio chino con socios locales, que oportunamente compitió en la licitación de la obra, le pidió al Gobierno que se revise el proceso que le adjudicó la obra a la constructora Helport, que se quedó con la licitación a finales de 2014, pero nunca consiguió el financiamiento.
Consorcio chino pugna por la construcción de la represa Chihuido
A siete años de la licitación ganada por Helport la obra nunca comenzó por falta de financiamiento. PowerChina, que junto a socios locales fue uno de los oferentes, avisó al Gobierno que está en condiciones de llevar adelante el proyecto.
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Chihuido I. La licitación se otorgó en 2014, pero la obra nunca avanzó.
Mediante una carta fechada el 15 de marzo, dirigida al ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, quien encabeza el comité mixto que analizará el expediente de la licitación, el consorcio conformado por las empresas PowerChina -sucursal Argentina-, Holdec Inversora S.A., CPC S.A. y Rovella Carranza S.A. indica que el dictamen de adjudicación adolece de “inconsistencias técnicas llamativamente evidentes” y advierte que el grupo encabezado por Helport cambió las condiciones de financiamiento originalmente ofrecidos, trocando los capitales rusos comprometidos por fuentes de financiamiento alemanas, lo que “implica una flagrante alteración de su propuesta y una modificación esencial de las condiciones tenidas en cuenta al momento en que se la preseleccionó en el primer orden de prioridad”.
En la carta, el consorcio chino indica que ante las inconsistencias técnicas detectadas corresponde que la obra le sea adjudicada “en virtud de haber presentado la oferta más conveniente”.
Proyectada desde los años 70, la represa de Chihuido pareció tomar impulso cuando el consorcio encabezado por Helport se quedó con la licitación en el año 2014. Sin embargo, año tras año los dólares necesarios para comenzar con la construcción brillaron por su ausencia y la obra nunca se inició. De hecho, el financiamiento original que vendría desde Rusia nunca se cristalizó, y Helport sacó un as de la manga: un crédito de bancos alemanes a una tasa del 6,7%.
En ese sentido, en la carta enviada a Katopodis los apoderados de las empresas Powerchina alertan que el nuevo financiamiento ofrecido por el consorcio de Helport “proveniente de capitales alemanes, se encontraría supeditado a la evolución de variables de la macroeconomía nacional que podrían tornar radicalmente más gravoso para el costo de la obra que el oportunamente propuesto y evaluado”.
En esa línea, enfatizan que el financiamiento ofrecido por sus representadas “se mantiene en los términos en que fue comprometido al formalizarse la oferta, y resulta, en relación con el que tardíamente presentara el oferente preseleccionado, económicamente más conveniente, por no permanecer asociado a la fluctuación de aquellas variables macroeconómicas a las que el nuevo financiamiento del oferente preseleccionado estaría sujeto”.
A su vez, los apoderados indican que “encontrándose el proceso licitatorio en curso” ahora corresponde que “se efectúe una revisión integral de las actuaciones para asegurar el estricto imperio de la legalidad y del principio de igualdad de los postulantes, y verificando que no se adopten en su marco decisiones perjudiciales para las cuentas públicas y los intereses sociales comprometidos”.



