El oficialismo de la Cámara de Diputados convirtió en ley anoche el proyecto que busca flexibilizar el crédito hipotecario para promover la adquisición de viviendas únicas para inquilinos.
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El proyecto, impulsado por el Poder Ejecutivo, fue duramente cuestionado por diferentes bloques de la oposición que consideran «inocua» la norma y argumentan que se trata de una iniciativa «meramente declarativa».
El debate fue postergado semanas atrás, debido a un planteo de la oposición que pidió más tiempo para analizar la iniciativa que, según los kirchneristas, no es un subsidio a las empresas constructoras, como planteó la oposición, sino «la posibilidad de acceder a la vivienda única».
El texto propone un « régimen general de incentivos para la adquisición y construcción» de viviendas, al contemplar la «implementación de créditos destinados a locatarios», a « inquilinos que suscriban contratosde leasing y a quienes posean terreno propio destinado a la construcción de vivienda». Además, el proyecto prevé la «devolución y compensación del IVA», que será un beneficio otorgado a quienes construyan los inmuebles.
Uno de los principales aspectos criticados por la oposición es la exigencia de presentar los últimos ocho recibos del pago de cuota de alquiler, ya que mientras los bancos demandan que esas constancias estén homologadas por la AFIP, la mayoría de los inquilinos cuenta con certificados informales de pago.
Por eso diputados radicales como Silvina Lemos y peronistas disidentes como Jorge Sarghiniseñalaron que el proyecto oficial de acceso al crédito hipotecario no es más que un instrumento para «subsidiar a las empresas constructoras».
«Este proyecto no hace más que mejorar la situación de esas empresas, que en general caminan al borde de la ley, porque en general eluden el Impuesto a las Ganancias y el poco impuesto que deberían pagar lo van a subsidiar mediante la devolución del IVA», señaló el lavagnista Sarghini.