19 de noviembre 2003 - 00:00

Correo: vuelve versión de que rescindirán contrato

Ayer volvió a circular la versión de que el Estado rescindiría el contrato del Correo Argentino debido a que está al borde de la quiebra y a la deuda por cánones impagos con posterioridad al concurso de acreedores que suman unos 350 millones de pesos. La empresa, cuyo accionista mayoritario es Sideco del grupo Macri, atribuyó la posible rescisión a que no tiene «defensa internacional». «Somos solamente argentinos», indicó en un comunicado.

Hasta ayer, según informaron voceros del Correo, no habían recibido comunicación sobre la decisión de rescindir el contrato. Por otra parte, dentro del gobierno de Néstor Kirchner siguen advirtiéndose dos posturas: los que prefieren que el juez del concurso declare la quiebra y a partir de allí relicitar, y los que sostienen que la Justicia podría demorar varios meses la situación hasta llegar a la quiebra, y que es preferible una salida drástica.

Entre los primeros, se argumenta que la rescisión del contrato puede ser objetada judicialmente por el Correo, sus accionistas que son a su vez sus principales acreedores (además del Estado), o por cualquier acreedor que se considere afectado por ser la concesión el principal bien de la sociedad.

• Tolerancia

Puede presumirse que entre los que apuestan a una salida inmediata, se mide el rédito político que daría la rescisión. Se trataría de demostrar que el gobierno tiene un límite de tolerancia que no se permitirá sobrepasar, y el Correo se convertiría en el emblema de que el gobierno está dispuesto a la salida extrema si hace falta.

Según este criterio, la rescisión del contrato del Correo crearía otro clima que permitiría salvar el costo político de anunciar los primeros aumentos de tarifas, que se darían en la electricidad y sólo para grandes y medianas demandas.

Se especula también que el gobierno tiene interesados por la concesión postal, y teme que la empresa siga deteriorándose y perdiendo clientes en medio del proceso judicial, porque aunque éste continúe, se sabe ya que va a la quiebra y perdería importantes contratos.

• Fundamentos

Cuando el juez del concurso, Eduardo Favier Dubois, estaba a un paso de abrir el proceso de «cram down» que iba a desembocar en la quiebra en unos 90 días porque el Estado no iba a aceptar ninguna propuesta del concesionario, éste obtuvo en la Justicia de segunda instancia que se admitiera un recurso de queja, por la denegatoria de Favier Dubois a prorrogar el llamado «período de exclusividad» para negociar con los acreedores.

La Cámara ya tiene los fundamentos del Correo y la respuesta del Estado sobre el recurso desde hace una semana, por lo cual ya habría podido dictaminar si corresponde la prórroga solicitada por el Correo. Sin embargo, no se pronunció todavía pese a la expectativa pública del tema, y numerosos expertos legales consideran que la prórroga requerida por el Correo no corresponde dentro de los términos de la ley de quiebras, y que por lo tanto no debió admitirse la queja.

En su comunicado de ayer, la empresa planteó que «todas las restantes concesiones y privatizaciones han conseguido iniciar proceso de negociación», y que «Correo Argentino no ha podido siquiera ser recibido por la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC)». Añadió: «No hemos sido recibidos nunca por las autoridades superiores, lo que impide cualquier intento de negociación razonable».

Sin embargo, voceros del propio Correo informaron, a poco de asumir el actual gobierno, que fueron recibidos por el secretario de Comunicaciones,
Guillermo Moreno, quien les habría dicho que antes de iniciar cualquier conversación, la empresa debía pagar el canon.

• Intimación

Posteriormente, el Correo fue intimado por la CNC a pagar el canon que vencía en agosto, a lo cual la empresa respondió con un pago parcial, con el que, en su entender, dejaba cancelado todo lo impago desde la entrada en concurso, ya que se trataba de un criterio planteado al gobierno anterior y no aceptado, de pagar al Estado sólo entre 3% y 4% de la facturación.

Al contrario de las restantes privatizadas que siempre buscaron mantener el diálogo con el gobierno, aun en los momentos más tensos, y aceptaron multas que estaban demoradas y salieron como catarata desde que asumió Kirchner, el Correo continuó en una actitud de desafío.
Así, por resolución de la CNC en abril debió haber bajado el precio de las estampillas internacionales, que había subido en noviembre, y se negó a hacerlo, siendo penalizado por esa razón con cuatro multas, de las cuales sólo depositó judicialmente el dinero de la primera.

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