11 de abril 2005 - 00:00

Corte complica al gobierno con jubilaciones

Antonio Boggiano
Antonio Boggiano
Ante la amenaza de una nueva avalancha de juicios por la inmovilidad de las jubilaciones que judicialmente rige desde diciembre 1996 con el famoso caso Chocobar, la Corte definirá esta semana el momento exacto en que dará a conocer un nuevo pronunciamiento que restablecería la movilidad de las remuneraciones del régimen de reparto.

El impacto inicial de la sentencia sería terrible para el gobierno, que todavía no se ha expedido sobre la cuestión. No sólo puede complicar la situación fiscal al aumentar, sin número preciso aún, las erogaciones por jubilaciones, sino que cae también justo cuando Roberto Lavagna está empeñado en frenar cualquier impulso extra sobre el consumo para no alimentar más la suba inflacionaria.

Todo eso teniendo en cuenta que 20.000 reclamos están en condiciones de conseguir la actualización, bajo este nuevo fallo, a los que se sumarán todos aquellos haberes que vienen siendo liquidados por el actual sistema. El único límite para estos últimos es que sólo podrían reclamar por retroactividad hasta dos años atrás, lo que de todas formas tiene un altísimo costo fiscal sólo posible de afrontar con emisión de deuda.

Uno de los impulsores de esta nueva iniciativa es Enrique Petracchi, quien en «Chocobar» mantuvo una posición contraria a la asumida por la mayoría. El caso Chocobar fue impulsado en la Corte por el juez Antonio Boggiano a instancias del ex ministro de Economía Domingo Cavallo con quien mantenía una fluida relación.

En aquel entonces, Boggiano contó con el apoyo de sus pares Julio Nazareno, Eduardo Moliné O'Connor, Guillermo López y Adolfo Vázquez. En contra del inmovilismo de las jubilaciones y con una liquidación que podría haber hecho peligrar toda la política de convertibilidad de Cavallo-Carlos Menem, se pronunciaron, además de Petracchi, Augusto Belluscio, Bossert y Carlos Fayt. Este nuevo fallo apunta a revertir toda la jurisprudencia mantenida desde entonces y devuelve la movilidad -es decir, la posibilidad de reajustarlas de acuerdo con un índice de evolución laboral que, de hecho, no se elabora también desde épocas de Cavallo-pero es difícil medir aún cuáles serían sus consecuencias:

• Producirá con seguridad un impacto sobre el crecimiento de la inflación que preocupa seriamente a Roberto Lavagna e incomoda a Kirchner, al volcar al mercado más liquidez por los aumentos en jubilaciones, sin mencionar la negociación para cancelar montos millonarios por retroactividad.

• Complica también el frente fiscal al tener que incrementar el mega millonario presupuesto para seguridad social con el fin de hacer frente a las nuevas erogaciones que se supone habrá de generar el fallo que restablece la movilidad en los haberes jubilatorios.

Por lo pronto son 14.000 los juicios que comienzan a ingresar en los juzgados de primera instancia para plantear el perjuicio económico que le acarrea a los jubilados la recepción de los bonos defaulteados con que se pagan los mínimos establecidos por el paraguas Chocobar
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