Corte debate mañana fallo que atemoriza al gobierno
La Corte decidirá mañana el caso que más preocupa al gobierno: la despesificación de los depósitos bancarios. Julio Nazareno anticipó su regreso al país y se espera un fuerte debate entre sus miembros no sólo para unificar un criterio mayoritario, sino para desechar las sospechas internas que arrojó la publicación por este diario, del voto de Carlos Fayt. El caso conmocionó al gobierno, que hasta obligó a una entrevista de Adolfo Vázquez con Eduardo Duhalde para tranquilizarlo sobre los alcances de la medida que -como anticipó Ambito Financiero- únicamente se expedirá sobre el caso puntual de la ahorrista María Ester Beratz de Bahía Blanca, pero no se extenderá automáticamente al resto de los tenedores de plazos fijos que tienen procesos judiciales abiertos. Tampoco la Corte se pronunciará sobre los deudores ni le dirá al gobierno acerca de la manera de instrumentar el reintegro: eso sí, exigirá que la restitución sea equivalente al valor original de la moneda pactada, declarando inconstitucional al artículo 2º del Decreto 214/02.
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• Lo único que dirá el fallo es que se debe respetar el valor original del depósito, o sea, la moneda pactada, pero no dirá que deba restituirse en dólares sino en pesos al cambio vigente en el mercado libre al momento de devolverse el plazo fijo.
• No impedirá que los bancos negocien libremente -como viene ocurriendo ahora- el reintegro. Es decir, se paga una parte y el resto se entrega en algún instrumento financiero: nuevo plazo fijo, fondos de inversión, etcétera.
• Tampoco dirá nada sobre la situación de los deudores hipotecarios. Simplemente porque no hay ningún caso en la Corte que tenga este reclamo. Y sobre la devaluación. Los jueces consideran que la instrumentación de la política económico-financiera es facultad del Poder Ejecutivo y/o del Congreso.
• No habrá un retorno a la dolarización. Tampoco habrá retroactividad. No se cuestionarán los contratos celebrados desde el 11 de febrero pasado que se concretaron en el marco de la pesificación.
• Se defenderá la «intangibilidad de los depósitos» porque esa ley no fue derogada por la Ley de Emergencia Económica, sino suspendida. Esa será una de las distinciones que se hará con el plan BONEX '90. Porque, además, la base de los reclamantes es fundamentalmente distinta.
• Hará distinciones entre pequeños y grandes inversores financieros. También entre quienes no tuvieron otra salida que aceptar la reprogramación y quienes negociaron voluntariamente con los bancos. Otra distinción se hará con aquellos que iniciaron acciones judiciales y ya tuvieron algún tipo de compensación.
• No obligará al gobierno a sacar ningún tipo de bono u otro instrumento financiero. Sólo marcará los límites jurídicos en base a lo ya dicho en el caso Smith y en el artículo 17 de la Constitución. Si se respeta el derecho a la propiedad, avalará jurídicamente las medidas que adopte el gobierno para devolver los depósitos.
«En 20 años en la Corte Suprema jamás le he entregado una copia de mis votos a ningún periodista; es necesario averiguar quién fue el responsable de esta clara violación a la confidencialidad de los documentos que circulan entre los ministros. Era sólo una idea, un bosquejo, no estaba cristalizado, yo tenía la disposición de discutirlo, de modificarlo, inclusive, si alguno de mis colegas tenía una idea mejor», repitió Fayt el pasado viernes, buscando atenuar el impacto de su voto. El ministro señaló que para evitar que pudiera objetársele «prejuzgamiento», deberá modificar algunos aspectos de su proyecto de voto sobre el «caso Beratz», aunque sin alterar el núcleo de su argumentación.




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