13 de diciembre 2000 - 00:00

Costantini, Macri e IRSA harán casas con constructora de EEUU

¿Qué tienen en común Eduardo Costantini, Eduardo Elzstain y Francisco Macri? Los tres son socios principales de grandes extensiones de tierra destinadas a emprendimientos inmobiliarios, cuyas ventas han quedado atrasadas de acuerdo a los planes estratégicos por la recesión.

Esos barrios privados, ciudades satélites, urbanizaciones son: Nordelta, Abril y Monte Grande. Ahora, la solución para parte de sus males parece haber llegado desde Estados Unidos.

Se trata del grupo Pulte Homes, el principal constructor de casas de ese país, cuyo arribo a la Argentina fuera adelantado por este diario la semana pasada, a través de una asociación con el Grupo Farallón -del empresario Eduardo Gutiérrez-para hacer su primer barrio de 240 casas en el emprendimiento La Lomada. El total que proyecta invertir el grupo fundado en la ciudad de Detroit por Bill Pulte supera los u$s 180 millones.

Anuncio oficial

Ayer Wayne Williams, CEO de Pulte International, anunció oficialmente que están en tratativas con Consultatio (de Costantini), IRSA (que preside Elzstain) y SOCMA (de Franco Macri) para colocar en sus barrios cerrados las casas que construyen en 42 mercados de Estados Unidos, Puerto Rico y México.

Si bien el ejecutivo declinó informar cuáles son los barrios de SOCMA y de IRSA («las conversaciones están en una etapa preliminar; no puedo aún revelar de cuáles barrios se trata), este diario pudo averiguar que se trata del country Abril (de IRSA) y del megapredio de Monte Grande donde SOCMA proyectó alguna vez colocar entre 8.000 y 10.000 casas y departamentos. Una mínima parte de ese terreno de 471 hectáreas está ocupado hoy por el centro de distribución del Correo Argentino.

En 1998 este diario adelantó el lanzamiento del proyecto, conocido en la zona como Triángulo de Monte Grande, sobre tierras que -según se dice-pertenecieron a la corona española. Actualmente Creaurbán, la desarrolladora de SOCMA, está comercializando los primeros barrios de viviendas allí. Pero fuentes del grupo Macri no confirmaron la existencia de tratativas con Pulte para una asociación.

Tampoco en la sede de IRSA quisieron comentar al respecto; de todos modos, trascendió que la asociación se produciría sobre la base de
dos barrios que quedan aún por desarrollar en lo que fueran tierras de los Pereyra Iraola, con un total cercano a los 400 lotes entre ambos.

El esquema que proponen los estadounidenses es sencillo: le compran los terrenos al «developer», y comienzan a construir casas que luego venden. En común se hace el marketing, la venta, la infraestructura, etc. Ese esquema ya se aplica en
La Lomada, de Gutiérrez, con quien estarían mirando otros predios en la zona de Pilar para futuros desarrollos.

«Las primeras casas que venderemos en La Lomada estarán entre los u$s 195.000 y los u$s 220.000, con terreno incluido, lo que da un precio de u$s 850 el metro cuadrado»,
dijo Williams. «Vamos a usar materiales locales, con detalles adaptados a los gustos de los argentinos.»

Compradores

Al momento de explicar por qué venían a invertir a Buenos Aires, Williams dijo que «detectamos que hay 1,4 millón de personas en condiciones de invertir más de u$s 70.000 en una casa, y 350.000 que pueden pagar más de u$s 150.000».

A esas cifras agregó el acceso al crédito hipotecario, la «relativa estabilidad cambiaria», una inflación inferior a la de EE.UU. desde 1994.

El empresario adelantó también que para 2002
«queremos tener seis proyectos en marcha, y facturar u$s 100 millones anuales con 2.000 empleos; para 2005, aspiramos a tener de 15 a 20 proyectos, vender u$s 200 millones al año y generar 8.000 puestos de trabajo».

Williams admitió que les tomó «casi cuatro años de estudios e investigaciones decidirnos a llegar a la Argentina, por lo que no nos amedrentan las dificultades pasajeras que pueda atravesar el mercado. A México, por caso, llegamos en pleno efecto tequila, y este año entregamos 8.000 casas... Cuando una corporación como la nuestra arriba a un mercado lo hace para quedarse, y no con una visión de corto plazo».

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