Brasil y Canadá agrandaron este fin de semana el conflicto comercial que mantienen desde hace tiempo y que se profundizó en los últimos días por las trabas a los envíos de carne desde el país sudamericano por las sospechas de la existencia de «vaca loca». Ayer ambos países parecieron llevar sus posiciones a un punto extremo. Desde el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, y por primera vez oficialmente, un ministro de peso amenazó con renunciar a las negociaciones para formar el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Por su parte, Canadá llamó a Estados Unidos y a México para que los tres países mantengan sanciones similares y que lleguen hasta Brasil para «comprobar» la existencia del virus en la carne de ese país. En medio de este conflicto, la Argentina hoy recibirá al ministro de Relaciones Exteriores del Estado vecino, Celso Lafer, que presionará al gobierno de Fernando de la Rúa para que también se defina sobre este tema. (Ver nota aparte.)
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Hasta ahora Brasil estima que perdió dos millones de dólares por la decisión de Canadá de suspender la compra de carne procedente de ese país, la cual fue secundada por México y Estados Unidos. El vocero del presidente Fernando Henrique Cardoso para llevar más lejos el conflicto desde el lado brasile-ño fue el ministro de Agricultura, Marcus Vinicius Pratini de Moraes. Este funcionario, que siempre se manifestó en contra de la posibilidad de negociar un acuerdo de libre comercio con el NAFTA si desde Canadá y Estados Unidos no hay una apertura de los mercados agrícolas, aseguró ayer que «Brasil podrá no ir al ALCA y en ese caso el ALCA no se concreta» ya que «sin Brasil, el ALCA no existe».
Para el ministro brasileño, «la medida canadiense amenaza el proceso de negociación de 34 países para formar el ALCA a partir de 2005». Pratini de Moraes amenazó también con llevar el tema a un grado más alto de conflictividad, tomando la decisión de suspender todas las importaciones de productos canadienses, en caso de que Canadá adopte más restricciones a las compras de sus productos. «Es muy fácil reducir a cero las importaciones de Canadá. Varias empresas (brasileñas) ya se preparan para eliminarlas», aseguró tranquilo Moraes. Celso Lafer se había referido también a este conflicto el sábado pasado, reclamando a los otros socios del Mercosur (Argentina, Uruguay y Paraguay) que cierren filas junto con Brasil en contra de Canadá. El hombre de Itamaraty pidió concretamente que "el Mercosur negocie en bloque" ya que "temas como la carne son importantes tanto para Brasil como para la Argentina y el resto de los socios". La respuesta a ambos funcionarios desde Canadá también se conoció ayer y se basa, al igual que la estrategia de Lafer, en sumar a sus socios comerciales a su causa. Así, el gobierno canadiense pidió a Estados Unidos y México que participen de una misión técnica que llegará a Brasil para evaluar las condiciones sanitarias del ganado bovino de ese país; y, de confirmar la amenaza de la existencia del virus de la "vaca loca", que se sumen al bloqueo comercial para la importación de carne. Los dos socios canadienses aceptaron la invitación y enviarán a sus veterinarios expertos.
En realidad, en el gobierno brasileño se considera que las medidas canadienses no están ligadas a cuestiones sanitarias sino a un boicot por la disputa que Brasilia y Ottawa sostienen en la Organización Mundial de Comercio (OMC) para defender sus respectivas empresas aeronáuticas. Sobre este tema, Pratini de Moraes reiteró su convicción de que la medida del gobierno canadiense "fue inspirada en un problema que no tiene nada que ver con la agricultura ni con sanidad animal". Para el ministro brasile-ño, "la cuestión del mal de las 'vacas locas' fue un pretexto mal elegido para una acción de represalia a raíz del problema del sector aeronáutico". Pratini se refirió a la disputa entre las fábricas de aviones de Bombardier, de Canadá, y Embraer, de Brasil, que se acusan mutuamente de beneficiarse de subsidios.