21 de mayo 2003 - 00:00

Crecen presiones por una baja de las tasas en el Brasil

Brasilia (ANSA, Reuters, Bloomberg, «O Estado de S. Paulo») - En medio de lo que un funcionario del gobierno de Brasil calificó como un clima de «presión brutal» para que se decida una baja de la tasa de interés, el Comité de Política Monetaria (Copom) comenzó ayer su reunión mensual, que culminará hoy con -según la mayoría de los analistas- la decisión de mantener sin cambios el costo del dinero.

Esos observadores juzgaron sin embargo probable que el comité incluya una autorización al Banco Central para bajar la tasa Selic (de referencia, actualmente en 26,5% anual) si se verifica una caída sostenida de la inflación y sin necesidad de esperar hasta la próxima reunión mensual, a fines de junio.

La Bolsa de San Pablo recortó al cierre su caída inicial y finalizó con una baja marginal de 0,01%. En tanto, el dólar volvió a cotizar en alza, con una suba de 1,33% y se comercializó a 3,035 reales. En el ánimo de los operadores planeó el convencimiento de que no habrá un cambio inmediato de la tasa.

• Reunión difícil

El Copom, que está integrado por el titular del Banco Central, Henrique Meirelles, y los directores de esa institución, sufre una fuerte presión por parte de empresarios, políticos y hasta un sector del gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva para que baje la tasa Selic y favorezca una recuperación de la producción y el consumo.

«Esta es la reunión más difícil de todos los tiempos. Hay una presión brutal para que baje la tasa», dijo un miembro del equipo económico a la agencia local de noticias Estado.

Importantes compañías locales han advertido que la política de altas tasas de interés está reduciendo las ventas y frenando los planes de inversión. Mientras, se conoció ayer que el empleo industrial se redujo 0,5% en marzo con relación a febrero perjudicado por el encarecimiento del crédito, dijo el oficial instituto IBGE.

Según la prensa local, en la reunión de gabinete del lunes Lula respaldó la posición del ministro de Economía, Antonio Palocci, quien dio a entender que el Banco Central mantendrá la tasa en su nivel actual.

Palocci señaló que la inflación está bajando, pero no al ritmo que el gobierno desea y trazó un difícil panorama internacional para la economía local. Por su lado, el titular del Banco Central, Henri-que Meirelles, dijo el lunes en Río de Janeiro que «la inflación es como una fiebre y no podemos convivir con una forma crónica de fiebre».

De acuerdo con Meirelles, el objetivo número uno del Banco Central es mantener la inflación dentro de la meta anual, que es de 8,5% para este año.

En abril, la inflación bajó a 0,97% frente a 1,23% de marzo, pero la suba de precios acumulada en lo que va del año ya llega a 6,5%. «La inflación en los precios mayoristas está cayendo en forma significativa, pero los precios al consumidor, que son los que interesan, aún no cayeron lo suficiente», explicó
Roberto Padovani, socio de la consultora Tendencias. Padovani, como la mayoría de los analistas, considera que el Banco Central debería esperar hasta junio para bajar la tasa.

Por su lado, el titular de la Federación de Industrias de San Pablo,
Horacio Lafer Piva, defendió una reducción en la tasa debido a que «la economía sufre, la producción industrial cae y el desempleo crece». «Es la primera vez que veo una fuerte presión política, de empresarios y de economistas en favor de una baja de la tasa», señaló Lafer Piva.

La presión incluye a funcionarios y legisladores del oficialismo, como el vicepresidente José Alencar y el líder del Senado, el «petista» Aloizio Mercadante. En medio de estas polémicas Lula intentó modificar el eje del debate al reunir a su gabinete para discutir un plan global de inversiones para los próximos cuatro años y el proyecto Primer Empleo, que apunta a insertar en el mercado laboral a jóvenes de 16 a 24 años.

El gabinete discutió durante más de ocho horas con el presidente el llamado Plan Plurianual de Inversiones (PPA), una suerte de «súper presupuesto» que regulará el accionar del Estado entre 2004 y 2007.

El gobierno quiere presentar el PPA -presentado como la «segunda fase» del plan económico, con un perfil más productivista- al Congreso a finales de agosto, luego de que cada ministro discuta con gobernadores de las distintas regiones del país los aspectos relevantes de sus áreas.

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