La mayorista de viajes y turismo Donde, que comercializaba paquetes al Caribe y a Cuba desde hace casi una década, anunció ayer el cierre de sus operaciones; la razón invocada por la empresa fundada por Marcelo Israel es recurrente por estos días: la crónica recesión econó-mica que atraviesa el país. No sería la única: de acuerdo a fuentes del mercado, habría otras dos grandes agencias mayoristas con problemas similares a los que llevaron al cierre de Donde.
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Según un comunicado suscrito por el propio Israel, y que ya había aparecido en algunos periódicos especializados en turismo, «el cierre no ha afectado a clientes, tanto a agencias como a pasajeros», lo que en buen romance significa que hasta último momento siguieron prestando los servicios prometidos y ningún viajero quedó varado en el exterior o en la Argentina.
El empresario explicó las causas que lo llevaron al cese de operaciones, entre las cuales figuran «la profunda crisis económica, la sobreoferta desmedida y la degradación de precios que no conoce antecedentes».
La empresa también indicó que había procedido a devolver «en forma voluntaria las chapas de emisión al BSP (Bank Settlement Plan, sistema de boleto y rendición únicos), no registrando deuda alguna con ninguna compañía aérea». Por último, manifestó su agradecimiento a los empleados «que contribuyeron al desarrollo del proyecto Donde el cual hoy lamentablemente debemos interrumpir».
El cierre de Donde, una verdadera pionera del turismo masivo, que introdujo en el país destinos casi desconocidos hasta su aparición como Punta Cana (República Dominicana), Cancún (México) o el nordeste brasileño, marca con crudeza la profunda crisis que atraviesa el negocio de las agencias de viaje, duramente golpeadas no sólo por la crisis sino por la sobredimensión del sector, la reducción de las comisiones que perciben de varias aerolíneas y la imposibilidad de funcionar «por afuera» del sistema previsional e impositivo.
Si bien históricamente la caída de agencias turísticas ha sido acompañada por el ruido que provocan pasajeros abandonados a su suerte en algún lugar del mundo o futuros viajeros estafados, hoy las empresas del sector cierran casi en silencio, producto de que ni siquiera tienen clientes a quienes perjudicar. «Están cerrando dos agencias chicas por semana», dice una alta fuente de la industria. «Hoy es difícil saber cuántas agencias quedan en pie, porque la cifra se modifica día a día.»
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