Cristina salió a embestir al campo: piquete de abundancia
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Para la ocasión, el gobierno preparó una concurrencia donde se mezclaban gobernadores, intendentes y ciertos dirigentes bonaerenses, piqueteros oficiales y sindicalistas previamente seleccionados. Rodeaban a la Presidente los gobernadores de Entre Ríos, Sergio Uribarri, y el chaqueño Jorge Milton Capitanich, los ministros de Planificación Julio De Vido y de interior Florencio Randazzo. En primera fila se ubicaron varios de los barones del justicialismo bonaerense como Luis Acuña ( Hurlingham), Baldomero Alvarez de Olivera (Avellaneda), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Fernando Amieiro (San Fernando), Andrés Arregui (Moreno), Juan José Mussi ( Berazategui), Hugo Curto (Tres de Febrero), Julio Pereyra ( Florencio Varela), Raúl Othacehé (Merlo) y Darío Díaz Pérez (Lanús), y los diputados José Díaz Bancalari y Agustín Rossi. Al final, con la firma de los 10 intendentes, se distribuyó un improvisado memo de apoyo a las retenciones (que no sufren precisamente los votantes del conurbano), hablando del «dólar alto y el gasoil que los hace ricos en dólares» a los productores del campo y denunciaron como «extorsivas» las medidas de los dirigentes del agro.
Con platea preferencial un enfervorizado Luis D'Elía, Emilio Pérsico, Juan Carlos Dante Gullo y Mary Sánchez; muy crítica contra el paro del campo, pero una precursora en los años de Raúl Alfonsín de las huelgas mediáticas y extendidas en el tiempo.
«Estamos orgullosos de vos. Te vamos a defender en la palabra y en la calle», aseguraba D'Elía haberle dicho a la Presidente al finalizar el discurso de ayer. Horas después llevaría la promesa a la acción provocando un desastre en la Plaza de Mayo. Antes, el piquetero y ex funcionario oficial, había comandado la barra en la platea para que no faltaran los aplausos en cada momento en que la verba presidencial lo necesitara.
Todo hasta un final a toda orquesta, con D'Elía de pie instando al resto del auditorio a imitarlo (lo que efectivamente hicieron), mientras Cristina de Kirchner aumentaba el tono de voz hasta llegar a uno similar al de la Evita de puño crispado que en algún momento la jefa de Estado dijo admirar. Era el momento en donde la Presidente hablaba de «representar los intereses de todos los argentinos» y que «lo pienso hacer con todas las herramientas de la ley, la Constitución y el voto popular».




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