25 de julio 2001 - 00:00

Críticas de O'Neill desatan fuerte polémica en Argentina

Las duras declaraciones sobre la Argentina realizadas por el secretario del Tesoro de los Estados Unidos a la revista «The Economist» fueron calificadas de «exageradas» y «simplistas» por los especialistas en comercio internacional consultados por Ambito Financiero. Todos criticaron la forma en que el funcionario se refirió a la Argentina aun-que, en cambio, coincidieron en que las declaraciones de O'Neill ponen de manifiesto la inmadurez de la clase política argentina que no entiende la gravedad del problema que atraviesa el país. A continuación las principales declaraciones:

SERGIO BERENZTEIN (Profesor de la carrera Relaciones Internacionales de la Universidad Di Tella) Lo que dijo Paul O'Neill es mentira y si cae la Argentina al Tesoro no le interesa para nada. Cuando fue la ayuda a México; los EE.UU no puso ni un centavo porque Clinton tuvo la oposición del Congreso. Y como México se caía a pedazos, Clinton sacó un decreto para usar un fondo de pensión federal. Así les prestó plata a México. Pero fue un gran negocio de los estados federales. Ahora si se cae la Argentina al Tesoro de los EE.UU no le interesa. Ellos están jugando un papel de señalizador donde dicen que «los países que hacen las cosas mal después no vengan acá». Y usa a la Argentina para enviar un mensaje al resto de los países que están en situaciones similares o podrían tener actitudes irresponsables en términos de gastos como nosotros.

Claro que hay otro tema: la clase política argentina demostró que es muy inmadura y que no entiende el problema. Y en ese sentido las declaraciones de O'Neill son muy útiles para nosotros porque pone de manifiesto esta irresponsabilidad. Acá hay que marcar una diferencia notable entre el Tesoro y la presidencia por un lado, y el departamento de Estado norteamericano por el otro, donde hay gente más moderada que entienden lo que pasa en el resto del mundo y que saben la importancia del efecto contagio. Son más sensibles a la suerte de los aliados porque después saben que tienen que venir a pedir votos nuestros contra Cuba.

ROBERTO BOUZAS (Director de la maestría en Relaciones Internacionales de Flacso y Profesor de Economía Internacional de la UBA) Sin dudas las declaraciones de O'Neill son una simplificación. Acá hay un problema global con la forma en que funciona el mercado internacional de capitales y eso ya se ha puesto de manifiesto en una sucesión de crisis. Entonces por un lado hay un problema objetivo, donde no hay voluntad política a nivel internacional para encarar una reestructuración de este sistema. Y por el otro hay un problema de irresponsabilidad argentina. En la Argentina durante los '80 se puso en marcha una política fiscal pro cíclica donde en un contexto de régimen de convertibilidad se hizo política fiscal expansiva financiándola con privatizaciones y endeudamiento externo. Y eso ha llegado a un punto terminal.

La responsabilidad por esa política es de los que han estado al frente de la toma de decisiones en la política y en la economía y en ese sentido O'Neill tiene razón. Pero en lo que está diciendo, parece desconocer que hay un problema sistémico de funcionamiento del sistema financiero internacional. Lo que queda claro acá, es que el departamento de Estado norteamericano no hace política internacional, sino que la hace el Tesoro y estas dos ventanillas no se tocan. Entonces el argumento de que si apoyamos a los Estados Unidos en temas como el voto contra Cuba y que cuando necesitamos una mano, los Estados Unidos. nos ayuda es un argumento ingenuo. Porque esa vinculación de ventanillas no existe.

FELIX PEÑA (Ex secretario de Comercio Exterior)
Son comentarios muy rápidos. Efectivamente, como dijo O'Neill en las últimas décadas hemos tenido muchos problemas y estamos perdiendo competitividad en nuestras exportaciones. Pero parte de esto se debe a las dificultades para exportar productos agrícolas e industriales a países desarrollados. Entonces no es problema generado sólo por nuestra estructura interna, sino por la estructura de los mercados de los países desarrollados. La culpa no es sólo nuestra. Nosotros somos muy competitivos, y en cambio, los mercados industrializados son muy proteccionistas y subsidian la producción agrícola. Me da la sensación que las declaraciones de O'Neill en este sentido fueron muy esquemáticas y escuetas.

DIANA TUSSIE (Investigadora en Relaciones Internacionales de Flacso)
Es parte de un juego de posicionamiento para endurecerse y echar las culpas por el ventilador. O'Neill tira todas las culpas hacia afuera. Es obvio que parte de la culpa reside en los dirigentes argentinos, pero como todo proceso hay como mínimo corresponsabilidad entre quienes toman la deuda y quienes la otorgan. Lo que hace O'Neill es entrar en un juego para endurecerse. Para negociar con más dureza con los negociadores argentinos. Es además un juego simplificador, no le importa nada, mira los números y dice la culpa es tuya. Nada más. Además, el que toma la deuda es el gobierno argentino y no el pueblo y él parece que pone a todos en la misma bolsa.

MANUEL SOLANET (Ex secretario para la Reforma del Estado)
Las declaraciones de O'Neill son desmesuradas e injustas. Si bien es cierto que en algunos casos tenemos culpas, sus apreciaciones son desmesuradas, en particular las referidas a la industria exportadora. Además, en los últimos 70 años, la Argentina ha hecho cosas importantes. Hizo transformaciones que muchos países no hicieron. Pero también tenemos una historia que ha sido observada en el mundo como algo muy peculiar: por algo dicen que hay cuatro clases de países, los desarrollados, los subdesarrollados, la Argentina y Japón. Creo que lamentablemente tenemos las críticas que tenemos, no tenemos que protestar contra ellas, sino hacer las cosas como corresponden.

RICARDO VAGO (Diputado del Frepaso)
Los organismos financieros internacionales son dirigidos por el gobierno estadounidense y propiciaron las políticas que nos llevaron a la crítica situación que padecemos, tanto en el plano internacional como en el nacional. De estas políticas sólo se han beneficiado los que apuestan a las rentas financieras, así como los mercados monopólicos de servicios en desmedro de la producción y el trabajo. Estados Unidos fue el principal impulsor de las dicta-duras militares que azotaron a América latina y en la Argentina, a la par de imponer un nefasto plan económico que incrementó nuestra deuda externa, instauró un siniestro plan represivo con su secuela de muertes y desapariciones.

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