Roberto Lavagna y su colega español, Rodrigo Rato, discreparon ayer sobre la fórmula que debería adoptar la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que continúen las negociaciones que no se repitan los fracasos que se observaron en Cancún.
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El ministro de Economía argentino consideró que la conclusión luego del encuentro del balneario mexicano es que «es muy mala táctica sobrecargar la agenda de negociaciones con temas que excedan al comercio primario y la industria», en relación con la intención de la Unión Europea (UE) de discutir también cuestiones como las compras gubernamentales y los servicios.
Para Lavagna, además, la OMC debería comenzar la próxima rueda de negociaciones concentrándose en los subsidios agrícolas, para no dispersar el eje de discusión. El argentino conoce de cerca la posición europea, al haber sido embajador ante la UE durante más de dos años. Por su parte, el ministro de Economía español expresó que el multilateralismo en las negociaciones sobre liberalización comercial «no ha muerto» y que esa vía es la mejor para que a largo plazo se llegue a un acuerdo para el comercio mundial.
Hubo sin embargo un reconocimiento del español. Para Rato la creación del G-22 provocó el nacimiento de un «nuevo polo de poder mundial», y que los países en vías de desarrollo ya no creen la teoría propugnado por los países ricos de que la liberalización comercial conduce sin más al crecimiento.