Cuidado con lo que ambicionamos

Economía

Lo que más queda en la mente, luego de la rueda de ayer, no es 0,2% que perdió el Promedio Industrial (ni 0,75 que cedió del NASDAQ) al cerrar en 10.594,41 puntos. Después de todo, como baja se coloca dentro de las "modestas" y ni siquiera llega a retrotraer los precios a los valores del viernes último. Lo que queda es algo así como el desasosiego de ver cómo la que ha sido tal vez la apertura más alcista del año, que llevó a que el Dow ganara casi 1% en la primera hora de operaciones, fue abortada luego del mediodía por esa especie de tijera que conforman la suba del petróleo y las tasas. Para justificar el alza del crudo, bastó con que el Departamento de Energía anunciara una caída en los inventarios de gasolina algo mayor que la esperada (los stocks de crudo aumentaron, pero hoy todos miran el cuello de botella que son las refinerías) y así el precio del barril saltó a u$s 65. Si bien al final cedió 10 centavos, de todas maneras este precio constituye una marca histórica y lleva la suba anual a un impresionante 49 por ciento (el mítico petrolero T.Boone Pickens subió su estimación para diciembre a u$s 75 por barril).

Para explicar lo de la tasa debemos apuntar a la que ha sido la peor colocación de treasuries a 5 años de los últimos siete meses, ya que los extranjeros apenas se llevaron 22% de lo ofrecido, cuando la norma ha girado en torno a 40%. No sorprende entonces que por primera vez desde mayo de 2002 la tasa a cinco años trepara a 4% y la de 10 años, a 4,4%. Decir que en este escenario el dólar retrocedió ante el euro y el yen es casi tautológico. Con todo a la vista, casi podemos decir que la baja fue casi un triunfo.

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