...Y se fue el año. Es todo lo que puede decirse, así de simple, sin signos agregados, ni una palabra más. No cabe, no da para eso. Es un año que se va y que no pasará a la historia buena ni del país ni de la Bolsa, a pesar de resultar ese número mágico de un dos con tres ceros, y que recién dentro de mil años tendrá un símil en la composición. ¿Cómo será la Bolsa del año 3000? ¿Cómo poder imaginarla desde mil años antes? Si hubiera que tomar como molde el pasado, yendo mil años atrás apenas existían prolegómenos de una Bolsa que recién tomaría forma moderna desde el 1500 en adelante. ¿Cuántas cosas habrán de cambiar en mil años? Si se piensa solamente en un siglo, lo del 1900 era un sistema donde Dow apenas si había instaurado un modo de seguimiento de mercado, uniendo volumen, precios, olas y flujos. Un recinto vedado para el gran público, una verdadera élite donde había que operar estando de cuerpo presente, hasta que los recintos reventaban de gente y había que mudarse (pasaba, aunque ahora sea difícil de creer, que el mercado tuvo que variar cuatro veces de edificio porque los socios desbordaban las instalaciones.) Miremos lo de hace 100 años y comparemos con el sistema actual en el mundo... multiplicar eso por diez es, francamente, inimaginable. Si bien la gran pregunta es ¿habrá Bolsas en el 3000? Y la variante de tal pregunta es: ¿Se parecerá a la forma actual, o será algo totalmente diferente? ¿Habrá «los mercados», o será «El Mercado», uno, mundial? Quizás con no más de un centenar de empresas cotizantes... tal vez, las únicas que estén actuando en todo el mundo. Y gobernando, e instaurando leyes y reglas a las gentes. Posiblemente no haya que esperar un milenio para ver el definitivo gobierno de la «Sociedad Anónima», rigiendo a la humanidad con sus propios principios. Al paso que vamos, mucho antes. Pero, entonces, ¿qué sobrevendrá tras esa revolución económica y política? El recorrido de la «Sociedad Anónima» ha sido uno de los más monstruosos de todas las ramas humanas. Sólo baste pensar que su germen está allí cerca, en esa Bolsa de Amsterdam, en la Compañía de Indias donde se fraccionaba el riesgo y se partía en acciones. Allí ya por el 1600 y pico, y a menos de 400 años tenemos las corporaciones que vemos hoy. A fin del milenio han dejado al descubierto su lado más peligroso: la concentración. Porque eran mucho menos pesadas y peligrosas siendo muchas, compitiendo entre ellas, ocupándose de producir y ganar dinero: que ahora, donde se fagocitan unas a otras para crear un gigante que crece cada vez más y su poder no tiene límites. Entran al milenio con toda la potencia, la dinámica y los instintos salvajes afilados. ¡Cuídense los pueblos!, podría ser una frase para bajarle el telón al año 2000.Y, otra, gracias lector por prestarnos atención... y ¡Feliz Fin de Año!
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