9 de enero 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

No andan bien las cosas tampoco por Europa, el espejo que puede encontrarse en lo bursátil propone un saldo bastante amargo para lo que recogieron unos 8 millones de inversores individuales. (¿Sería lindo poder tener un número parecido, no?) Y se fueron sumando a la inversión a lo largo de cinco felices años de subas. Pues, no, en el año 2000 debieron abonar su peaje y pinchar muchos globos de prosperidad inagotable. En aquello que el diario «El País» denomina como: «Primer traspié del capitalismo popular», se hace balance del año español y donde se estaba perdiendo al filo del año unos 6,16 billones de pesetas de su valor a finales de 1999. El cálculo sobre todas esas familias que poseen cartera, daba como un negativo de 2,15 millones de pesetas que les fueron recortadas.

De los 35 componentes del indicador IBEX, solamente una docena de ellos pudieron registrar aumentos, prácticamente ningún rubro dejó de ser salpicado por las caídas y en varios casos hubo palos del tipo Buenos Aires. Veamos algunos nombres, quizás le resulte conocido el de Repsol-YPF: pues bien, en España acusó una baja de 25% en el año, lo mismo que sufriera nuestro Merval. Pero, acciones como «Amadeus» cayeron 44%, el título de Aceralia cayó 30%. Los casos más duros estuvieron en «Terra» con 73% de caída, TPI 61%, nuestra conocida Telefónica con 28%. Y así, un nutrido lote que perdió dos dígitos cómodamente.

El fenómeno social español, que hasta faltando una década para culminar el siglo jamás había conseguido la penetración popular y esos millones de almas que se fueron uniendo al ciclo, desde 1995, es lo que ahora más intentarán preservar. He ahí un verdadero problema, si es que un ciclo se desarma en picada libre, porque la onda expansiva generada deja secuelas terribles, si es que los perjudicados son gente común. Hasta el pasado año, nada menos que 35% de acciones emitidas estaba radicado en familias españolas, con lo cual se han llevado la tercera parte de la pérdida del año 2000. Si bien hay allí un colchón de cinco años de subas, el disgusto popular no sería menos grave si hay derrumbe sostenido y lo del año pasado prosigue. En tanto, y al ver en cada Bolsa del mundo las caídas brutales de las tecnológicas, no quedan menos que persignarnos porque ciertas formas burocráticas hayan frenado el que en un momento era desesperado intento local: por armar un panel para ese tipo de títulos. Nos salvamos de sumar semejante castigo en el sistema: claro, no por raciocinio o sensatez... solamente por suerte.

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