12 de mayo 2001 - 00:00

Cupones bursátiles

Mientras continúa en cartelera la película que ofrece la Bolsa de Comercio diariamente, el título de la misma bien puede responder a uno conocido: «Mentiras verdaderas». El jueves se dispersaba la suma de $ 32 millones, como mostrando una actuación bien activa de nuestro mercado local y duplicando los niveles del miércoles, pero la realidad era totalmente opuesta. Porque $ 20 millones era de CEDEAR y así las acciones locales tomaban sólo $ 12 millones, bajando unos $ 3 millones del total del día previo. Mientras esa película no se baja de cartelera y continúa confundiendo a todos, ocurrían otras cosas... Aclaremos, sin embargo, el porqué del título para esa masificación de acciones y certificados en un solo volumen para la difusión pública. Porque no es mentira que el total que se da a conocer sea el apropiado. Son $ 32 millones.

Pero no es verdad que esto represente la imagen que se pretende, la imagen de cómo trabajó el mercado local para títulos englobados en los índices Mervales, o en el Indice Bolsa. En consecuencia, se da ese juego ingenioso de la película que muestra «Mentiras verdaderas». Cuando baje de cartel la amarga cinta de procedencia enteramente local, habrá que preguntarle a los exhibidores que, por ahora, parecen satisfechos de continuar haciendo ensartar a mucha gente...

Otra cosa que sucedía era la volatilidad en que entró también el otro índice, ya incorporado por todos los medios a la folklórica nacional de los datos diarios (como la temperatura, los índices de la Bolsa, la tasa de interés, etcétera), el riesgo-país. Algunos lo van brindando cada ratito del día y el índice ya se aficionó a caminar a los saltitos, como para que le sigan dando bolilla y no se aburran con él.

Incorporada la volatilidad horaria, se va arriba de mil, se viene un poco por debajo, juega aquí y allá y los comentaristas ponen cara de circunstancias: como si al subir veinte puntos hay más pobres en el país que antes, o si al bajar cincuenta tantos los pobres empiezan a tener comida.Ya ha pasado a ser poco serio el tratamiento, y esa aplicación estricta que se diseñó para brindarle a la gente, de donde el país varía de las dos a las cuatro de la tarde... Se va mucho mejor a las seis porque el riesgo-país retrocedió abajo de los mil puntos. Algo así como, hoy somos peor que Turquía, mañana la alcanzamos, pasamos a otro competidor el miércoles y vamos en procura de pelear otros lugares en la infame carrera de los menesterosos, de los andrajosos del mundo, de los destruidos, de los que sólo mendigan. Sólo por estar inscriptos en esa carrera, semejante potencial de país, merecerían ir presos gobiernos enteros (piensa un desaforado).

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