La situación asusta, lector, o -mejor dicho- nos asusta. El lunes fue día de mala rueda en el recinto, con el Merval yendo exactamente al nivel «cero» en el año, a los « 416» puntos del cierre 2000. Aunque estuvo navegando bajo superficie, y en los «412», que fueron sustentados en apenas unos $ 11 millones en efectivo. Muy pocas órdenes y, sin embargo, sin poder impedirse una nueva baja de casi 1 por ciento. ¿Nos asustamos de esto, de que todo quedó predispuesto para una baja mayor en ruedas siguientes? ¡No, qué va! Esto es lo bueno, con ese Merval todavía sin dar pérdidas en el año, en un país que está dando pérdidas a todo el mundo y en todos los niveles. Lo ciertamente malo era comprobar lo encerrado que está el gobierno con los acreedores, hasta el punto que Daniel Marx salía a ratificar que los acreedores estarían por delante de «salarios y jubilaciones» en la fila de los posibles cobros futuros. Y aun a sabiendas que será difícil, porque es muy brutal y grosero, que tal iniciativa camine cuando se la tenga que aprobar por la Legislatura. Pero, es un modo de corroborar por qué se extendió la que se vendió como sencillo refinanciamiento: que los bancos quieren los dientes de oro de la abuela, en prenda, aunque se los tengan que arrancar...
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El riesgo-país goteaba, con el goteo no del suero, sino del veneno, yendo a casi los « 1.100» puntos y de modo tan implacable como agorero para la semana. ¿Nos asustamos de esto, lector, que muestra una situación límite y que puede no tener salida bajo esta forma? Sí, ya con eso nos asustamos un poco... Pero, lo realmente grave de ese lunes provenía de los noticiarios, donde se veían columnas de personas ingresando de pleno en ciertos puntos de la Capital y solicitando: comida, pidiendo por hambre, con gestos y palabras del que está jugado y no puede más. No ya el corte de la ruta en La Matanza, que agrega gente días tras día, sino avanzadas diversas que promueven algo de difícil pronóstico. Contra esto: nada. Es lo peor. Es lo que asusta, ver que se mataron por arreglar el tema del fútbol, que dan vueltas con lo de Iberia, pero que no se toman iniciativas para frenar el incipiente volcán social que ya no sólo echa humo, sino que ha dejado correr lava por sus laderas. Un gobierno que está flotando, como ausente; ninguna figura capaz de poder enfriar la situación. Y esto nos asusta mucho más. Porque ya pasa del estado de crisis económica a un estado latente de desmembramiento social que se puede reconocer dónde principia (como ahora), pero que no se puede medir dónde culmina, si es que no se sale a enfrentar el problema con mucha más enjundia que el fútbol o Iberia. Hay funcionarios a quienes se les están quemando los papeles, y siguen fumando... Informate más
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