19 de mayo 2001 - 00:00

Cupones bursátiles

Hemos recibido atenta misiva del señor Jorge de Achával, presidente de Morixe Hnos., en la que nos comunica los pasos a seguir por la sociedad para «cancelar su deuda de $ 23 millones y proyectar su negocio con grandes posibilidades de expansión...». Lo que constituye, en tan breve concepto, un asunto esencial para esta tradicional empresa de familia.

Sabe el lector, lo vimos hace poco con Agrometal, que tenemos particular afecto por las muchas veces maltratada «empresa de familia». Será que de chicos nos acostumbraron a que era más confiable quien ponía la cara, y el apellido, al frente del negocio que los que estaban en el anonimato tras alguna sigla o nombre de fantasía. Será por eso, o porque creemos que esas empresas de familia así como han cometido errores por dejar que el orgullo, o la sangre, confundiera la estrategia y las decisiones: muchas veces ese mismo orgullo es lo que las llevó a luchar aun en las peores condiciones. Y nos parece que la empresa de familia, en general, tiene más respeto por los que han trabajado en ellas. Por esto es que hacemos fuerza por Morixe Hnos. en la ocasión, a quienes no les habrá resultado sencillo tomar ciertas determinaciones: pero lo han hecho con la misma practicidad con que lo haría un directorio de ajenos a la historia, cortar definitivamente con el endeudamiento, antes de que el pasivo y los intereses se coman todo.

Morixe cancelará deuda mediante la cesión a los bancos acreedores de los derechos de cobro por la venta de acciones en General Cereals, la planta de acopio de Benítez, inmueble de Santa Rosa, inmueble de Caballito (sin la maquinaria) y un campo en Corrientes. La empresa seguirá operando en la planta Caballito y en la planta Benítez -sin costo de alquiler-por el término de dos años. En tanto, aumentará la capacidad del molino de Benito Juárez y concretará alianzas para mantener su producción de 200.000 toneladas anuales, con 5 por ciento del mercado.

Pero, además, el fideicomiso constituido tendrá a Morixe como segundo beneficiario: esto es, si de la venta de los bienes se obtiene más de lo necesario para cancelar deuda, esto quedará para la sociedad.Y se reserva el derecho a recomprar los inmuebles de Caballito y el acopio de Benítez, mejorando las ofertas que se realicen por tales bienes. Realmente una jugada a fondo, amplia, terminante, pero imprescindible para dejar de arrastrar esas erogaciones por pasivos que constituyen (en la gran mayoría de las sociedades de porte menor) la verdadera comezón de los activos y patrimonio. Como decíamos, los mejores augurios, y la expresión de deseos para que retorne a la senda de empresa siempre rendidora que supo ser a lo largo de su historial. ¡Fuerza!

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