Como una curiosidad del destino argentino, coincidían en casi todos los medios dos novedades que se enfrentaban en las páginas y tenían una directa relación con lo que se vive. La llave maestra para entender el porqué de la no reactivación, que el presidente De la Rúa intenta avivar a pura dialéctica por todo el país. Estas noticias tenían que ver con una aparente serie de medidas que estudia Economía, para promover esa reactivación, mientras que la otra hablaba de las tristes estadísticas: donde suspensiones y despidos siguen a la orden del día en todos los renglones.
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Días atrás hablamos del costo argentino, el que parece que sigue pasando por los sueldos y jornales. Y no es así. Lo que sí sucede es que una empresa que ve que cada vez más se va fuera del punto de equilibrio, o que ve decrecer su margen de ganancias, si es que lo tiene, recorre la cadena y ataca sobre el eslabón más débil, el único indefenso: la gente, el trabajador, el profesional, aún el ejecutivo. Porque contra los impuestos no puede hacer nada, contra la suba de insumos tampoco, frente a las tarifas ¿a quién va a discutir? O paga, o le cortan el suministro. Del tipo de cambio, si es que ve que no puede exportar... ¿contra quién atacar, para que se lo contemple? Entonces, lo único a mano, ahorrar sueldos de la plantilla. Y así, como prosigue la rueda de suspensiones y de despidos, va quedando más consumidor marginado, excluido del sistema. Es tan simple que se prefieren las soluciones académicas, más sofisticadas. Y Cavallo supone que, porque ayude a que un producto baje de precio, esto creará consumidores. Esperemos y veamos. Porque se seguirán tomando de la cabeza, o llegando a lo que dijo Alemann de modo resignado: que habrá reactivación «por cansancio» (como de aburrimiento, se empezaría a querer consumir). Cualquiera que dialogue con familiares, amigos, conocidos, advierte fácilmente que el problema no está en el presente inestable... sino en el futuro impronosticable que cada uno que trabaja tiene ante sí. La angustia de no saber si el mes siguiente le toca a él, mientras advierte que les ha tocado a otros al lado suyo. Por más tasa baja de interés ¿cómo tomar un crédito si no se sabe si dentro de un tiempo carecerá de ingresos para pagar la cuota? El riesgo de que una adquisición menor ponga en peligro hasta lo que consiguió tener en el pasado. En una economía dinámica y en crecimiento real, no hay drama con la flexibilidad laboral que permita el juego de los despidos: porque se encuentra lugar en otro sector. Pero, cuando todos despiden o suspenden y nadie absorbe, el círculo se hace nefasto y genera la posición defensiva de la gente. Menos consumo, balances más flacos, más despidos, menos consumidores, balances más flacos, suspensiones, y así es como venimos. Informate más
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