18 de agosto 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Feriado. Pausa. Ya nadie sabe bien a qué se deben los feriados, corridos de sus hechos originales, y puede decirse que han quedado como tantos otros valores argentinos, convertidos en meros fantoches. «Vamos, antiguo, que en un feriado no está la soberanía...». Y en esto no está, ni está en lo otro, termina por no estar en ninguna parte y en ningún símbolo que la represente. Hasta que se prescinde de la soberanía en aras de un mundo globalizado. Feriado. Tregua. Sirve para eso. Para tener un día de ventaja contra los otros mercados y ver cómo se presenta la semana en general. En verdad, les hacemos un favor a los demás, que dan un suspiro de alivio si la Argentina y sus golpeados indicadores no aparecen por el mercado. Conviene no olvidar que somos el virus del sistema, los culpables, los ejes de los disturbios de precios que sufren los emergentes. Así como antes culpamos a otros por nuestros saltos, en la actualidad todos se cubren con la crisis argentina. Es la ley del juego. Y hay que aguantarla.

El fastidio sigue instalado en nuestra sociedad. Los malos vientos han ido girando hacia el tironeo por los bonos federales, nuevo instrumento que es utilizado para centralizar discusiones entre economistas y políticos y desviar atención sobre otros puntos. El mercado de acciones vino siendo un absurdo camino de volatilidad sin sentido, de un prevalecer del más fuerte y astuto en una rueda, que al día siguiente podía quedar ultimado por quienes lo suplían en el comando del escenario. Nada tiene perfiles de seriedad en el armado de las cotizaciones y las tónicas de los índices, a los que no se puede objetar acerca de lo legal, pero dejan bastante que desear en lo que hace a transmitir un mínimo de seguridad en el curso que se siguió. Hay ruedas donde algunos pesos bien jugados en un par de papeles definen el tanteador y el signo de la rueda, quedando solamente por establecer la intensidad.

En la rueda siguiente, todo puede variar de raíz y con marcados porcentuales inversos. Es un estado gaseoso, neblinoso, ya muy difícil de aguantar por quienes tienen alma de inversores racionales. Todo se traba, cada día que pasa un poco más, y es así que la aparición de estos feriados de plásticos es casi bendición...


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