Que le debamos más dinero nosotros que Brasil al Fondo Monetario ya es todo un absurdo que debería poner colorados a los sucesivos gobernantes argentinos. Cotejando envergaduras, no existe el mínimo atenuante para entender por qué estamos tan «enterrados» de deudas siendo tan pocos, contando con tantos recursos y habiendo tenido ocasión de escarmentar con crisis ajenas que nos pusieran sobreaviso. Pero nada alcanza. Un título en recuadro de este diario -el lunescasi nos tentó a la risa (a ese tipo de risa nerviosa, que es un rictus doloroso por impacto de este tono) y decía «Equipo económico sale de gira: buscan dinero»... nos imaginamos a Marx y compañía acompañados por un par de guitarras, pasando la gorra por el mundo, y por un título mucho más directo y fatal (es el que le hubiéramos puesto) «Equipo económico sale de manga...». Porque solicitar crédito es una cosa, el acto de «mangar» es muy otra y que define perfectamente la actitud, y la necesidad, del demandante de unos dineros. «Tirar la manga...», que es la expresión madre de todas las parientes posteriores, debe ser --aunque no lo tengamos leídouna inequívoca relación con la acción de quienes pedían en la calle, tironeando la manga de los trajes de paseantes del lugar y como para que se detuvieran a prestar atención.
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El tirar a alguien de la manga es el pedir un tipo de crédito con una cláusula magistral: la no devolución del dinero. Y quién puede negar que es lo que han ido a hacer los representantes nacionales, que estarán tirando de las mangas de cuanto funcionario de alto rango se ponga a tiro de ellos por Europa. Y muchos de los supuestos candidatos se deben estar escondiendo oportunamente, sabedores de que esa «tirada de manga» es con la tácita cláusula de «no-devolución». Que, en letra chica, se traduce por un: «Vaya a cantarle a Gardel, hermano...»
Dijo Marx que «debemos reconocer que la Argentina tiene una historia complicada en los últimos años y hay que mostrar performances, no solamente intenciones...». Ergo, la manga se hace cada vez más dura, hasta tener que organizar estos niveles de giras pasando el rastrillo y peine fino, como cumpliendo la orden de: «Diríjase a Europa y vea qué es lo que puede mangar, o no llegamos a fin de año...». Ya el recipiente de vergüenza lo hemos agotado, la porción que quedaba de algún orgullo ha sido vaporizada, seguimos haciendo y diciendo -con naturalidadactos y discursos que harían caer las medidas a cualquier escucha del mundo. Debemos más al Fondo que un gigante como Brasil, veremos en adelante qué nuevo récord alcanzamos, porque con tal de figurar en alguna estadística, como primeros, los argentinos no nos fijamos mucho en cuál es el tema.
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