27 de septiembre 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Siguen pasando cosas poco claras, muy densas, en nuestro escenario local mientras se juega la atención general, con el gran conflicto bélico en ciernes. Está sobre el tapete el nuevo cortocircuito entre el presidente de la Nación y gente de su primer entorno (imaginemos cómo será la impedancia con círculos más alejados, y así, hasta llegar al grueso de la gente).

Echar gente solamente porque opina de un modo distinto, y además -si se hace cualquier encuesta-por decir las cosas más sensatas, que van en contra de fantasías presidenciales que nadie cree ni por asomo (como el asunto de la seguridad de nuestro país). Esto se toma como normal, como algo más, como anécdota y constituye una señal preocupante: porque si arriba están así entre los más íntimos, que Dios nos proteja...

Pero, otro asuntillo también está sobre la mesa, y es el modo en querer sacar de apuro el canje de deuda y aprovechar también, que la gente mira hacia otro lado. Hay algunos segmentos de esta historia que representan hechos gravísimos, punibles. Específicamente si lo que se relata en una página de «Clarín» del día lunes, acerca del canje de deuda, y con párrafos encomillados (para indicar palabras textuales de un funcionario) es estrictamente así: el agua nos ha tapado, ya estamos en otra dimensión, en una nueva escala de valores y donde lo ético y moral no juega papel alguno. Se lo damos al lector, tal como se lo mostró en el matutino referido...

«El negocio de las AFJP es cobrar una comisión de 30% sobre los aportes. Después, si las inversiones son buenas o malas no son su problema, sino de los afiliados...». Decía Richelieu: «Dadme diez renglones escritos por la mano de un ser humano y yo hallaré diez motivos para colgarlo...». Esto representa, para nuestros funcionarios de Economía, la «jubilación privada» de nuestro país. Meterle de «prepo» papeles pintados a los administradores de los Fondos de Pensión, los que no tienen ni voz ni voto, y diciéndoles que no se metan a opinar porque el negocio de ellos es rebanarle esa comisión a los aportes. Quieren, en apariencia y según el informe, que 70% de lo que se recaude de la gente mensualmente ¡vaya a comprar papeles de deuda argentinos y a 8% anual! Una estafa, lisa y llana, una coacción desfachatada, una falta de respeto absoluta por el dinero de ciudadanos de esta país y ante la impasible mirada de quienes deben protegerlos. Manejar capital privado como si fueran cuentas del Estado, como la otra jubilación que ya fundieron, y hacerlo a la vista de todos y con declaraciones de tenor inconcebible, cuasi delictuosas... (y no pasa nada).

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