20 de octubre 2001 - 00:00

Cupones bursátiles

Seguir intentando estafar a cada ciudadano que aporta su dinero mensual a un Fondo Pensión privado parece una perversa obsesión de funcionarios económicos, avalados por políticos que no quieren advertir lo escandaloso de la maniobra. Por allí apareció una calificadora del Norte (a la que habrán recurrido prestamente los que no poseen fuerza local) advirtiendo esto y asegurando que si se consuma este canje forzado, coaccionado, de títulos en las carteras comunes, ella habrá de rebajar la calificación país a un nivel temible y de directa «cesación de pagos».

Un papelón estar metidos en esto para poder ahorrarse unas monedas, en la montaña de deuda total. Y volver a colocarle los colmillos en las yugulares de todo ciudadano argentino es un delirio, o acaso una especie de venganza por las veces en que les están dando las espaldas a las medidas que se toman. Siempre uno tiene tal sensación, desde la vuelta de la democracia y un muy soberbio y malhumorado Alfonsín de aquel entonces, de que los que detentan el poder -los que lo pueden utilizar sólo temporalmente-se asumen como «dueños de» (hasta del mismo destino de las personas) y hacen y deshacen, aunque sea a viva voz que resulte de frente a aquello que piensa y quiere la mayoría de la gente. Frases hechas, eslóganes de «voto castigo», ahora suplantando por el «voto bronca», no sirven de nada: solamente parecen nutrir, alimentar, esa rivalidad entre los que tienen el mando circunstancial del país y los que viven dentro del mismo y son gobernados. ¿Para qué sirve el voto?... Será cuestión de que vengan nuevos profesores de aquella llamada Instrucción Cívica, también Educación Democrática, de nuestro secundario, a refrescar el concepto...

A pesar del papelón electoral global, la Bolsa subió en gran forma después de un lunes de letargo. ¿A raíz de qué? De supuestos anuncios. Los cambios en el gabinete no deberían conmover demasiado a la inversión, porque desfilan figuritas que solamente tienen un piloto automático puesto. ¿De dónde saldrán las normas que permitan enderezar el barco, sacarlo de la varadura? No es sencillo de saber... Al momento de estos «cupones» estamos en miércoles por la noche, obviamente que lo sucedido desde allí no obraba en nuestro poder a ese instante, donde todo se había poblado de versiones. Los arrestos alcistas del mercado de Buenos Aires no dejaron de llamar la atención tan malo, o peor, que antes de las elecciones, y la plaza actuaba como si hubiera sido al revés. O esperando que lloviera sopa, jugándose a anuncios capaces de motorizar la reversión. ¿Podrá ser?

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