Revisando viejos papeles, de un archivo que de tantos materiales termina por ser ingobernable, veíamos de cuáles ya desprendernos y tropezamos con un pedazo grande de historia bursátil. De acciones que todavía están. Y otras que ya no son. Unas, no son acciones. Otras, ya no son empresas. Gente, mucha gente de los directorios que uno ha ido olvidando, y algunos recordando la trayectoria que tuvieron, habiendo comenzado en lugares inferiores, o siguiendo líneas familiares. En fin... pensamos en comentarlo a modo de «cuponcito» y dejarlo, pero nos ponemos en lugar del lector y siempre que el que escribe deja esos perfiles, a uno le dan ganas de ver un poco más de lo que le han dicho que está: pero, quedará nuevamente oculto, sin agregarle más nada. Una crueldad intelectual. Y la vamos a evitar. Lo invitamos a la nostalgia, al inversor veterano, y lo invitamos a conocer un poco más del pasado al joven, que solamente ve lo de esta actualidad dramática. Tomemos un papel, entre tantas acciones que podrían ser, y el revoleo nos da a Ingenio y Refinería «San Martín del Tabacal». Autoriza a formarse el 13/09/43 y comenzando a cotizar el 20/04/45 (nos da más nostalgia todavía, tiene de cotizante lo que tenemos de edad, hace un par de meses se han cumplido 57 años de su debut). Aquí tenemos una página, de lo que eran informes oficiales de Bolsa, donde se daban los balances del momento y compilados de varios años: situémonos, estamos en 1966 y en los últimos diez años, las utilidades de Tabacal tenían un mínimo de 13% sobre ventas, con máximos en más de 35% sobre igual parámetro. Los dividendos, que no fallaban ningún año, comprendían desde 55% de máxima en acciones, hasta agregar efectivos de 15% de pico superior, inclusive tres años consecutivos -entre 1961 y 1963-de repartos por «revalúos», de 22% a 60%. Sus ventas se habían multiplicado por diez veces, entre los 262.000 (miles de m$n) de 1956 y los 2.560.000 logrados en 1965, en igual moneda. Esta sociedad, que todos saben que culminó en manos de un grupo extranjero, tras un llamado «salvataje» de hace unos años, tenía como presidente al Dr. Henrique E. Patrón Costas. Su vicepresidente era el Dr. Roberto Solá. Como secretario aparecía el sr. Alejo E. López Lecube (¿pariente de la periodista actual?...). Y por allí abajo, cubriendo el rol de síndicos (titular y suplente) figuraban el señor Alberto J. Núñez, secundado por el señor Jaime Núñez. Precisamente, el síndico suplente de I. Tabacal, el señor Jaime Núñez, terminó su carrera como presidente de Bagley, que era sociedad relacionada a Tabacal por pertenecer al mismo grupo empresario. Distintos caminos, Bagley consolidó su marcha y terminó siendo vendida a capitales franceses, los actuales propietarios, en pleno apogeo de sus negocios y prestigio. I. Tabacal rodó, junto con casi toda la industria azucarera nacional, después de resultar uno de los papeles más sólidos y buscados del «viejo recinto». Ganar, repartir, volver a ganar...
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