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Es, indudablemente, uno de los principales referentes para dar testimonios acerca de cómo se produjo un acto de magia, más fenomenal que los de Harry Potter: la convertibilidad tan pregonada y publicitada como sumamente sólida, confiable, terminó como leche derramada. Hoy se continúa con los reclamos, se suceden las tensiones sobre la pesificación, pero no se tendrá paz en la historia argentina hasta que se puedan resolver varios enigmas encadenados que nos llevaron a la bancarrota real (aunque, como virtual, ya se podía intuir).
No es posible que no se formalice una reunión con los que estuvieron en la función pública a lo largo de estos años últimos, para que -paso a paso- se vayan esclareciendo los caminos seguidos, para llegar a la falta de respuesta para los dineros de la gente. Y la mayor parte de los afectados, con que les restituyan lo suyo parecen darse por hechos. Arrancar desde semejantes bases falsas es difícil que nos conduzca a la estación deseable: de la honestidad, la prosperidad, la inversión.
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