¿Y el estúpido «Lulalómetro»? del que dimos cuenta al lector, inventado en el nombre -exposición de originalidad- por una casa bursátil internacional, con intereses también en Brasil, y dando cuenta diariamente de esos efectos que comentamos al inicio. Según subía, o bajaba, en las encuestas este candidato, los mercados iban para mal, o para bien. Todo se intentó, pero los sondeos ya lo daban como hasta pudiendo ganar de una. Y entonces, no había que esperar más, mejor hacer las paces, declararse adherente decidido y no en el banco de los que lo combatieron. Como cuando Cavallo era el fenómeno, el genio, y al caer en desgracia los pocos visitantes hasta se ocultaban, para que las cámaras no los tomaran yendo a visitar al «enemigo público». Aclaremos, no cuando estuvo preso sino cuando Menem se lo quitó de encima. Recordamos, tenemos recortes, hay muchas caras conocidas: que hoy le dirán que nunca fueron del entorno, cercano al ministro. «Apenas observadores, che...».