24 de octubre 2002 - 00:00

Cupones Bursátiles

El lunes se mostró en oposición el mercado de Buenos Aires vs. resto del mundo, un nuevo y singular desencuentro que pone de relieve el desenganche que existe entre la locomotora y alguno de sus vagones, aunque por instantes el mismo retorna a la formación. De tal modo, no es sencillo el juego de Bolsa para los operadores noveles o para aquellos que quieren entrar en la danza bursátil trabajando con ella como un aditamento a ocupaciones mayores. Esto es: el recinto porteño es un tablero bien demarcado, para profesionales; las partidas resultan cada vez una nueva y no parece haber continuidad entre una y la otra. Se abre con «peón cuatro alfil» y se concluye con un «mate». Se ve, en cada rueda, quién resulta ganador -si blancas o negras- y al día siguiente hay que volver a sentarse, con todas la fichas en línea.
Un terreno resbaladizo que da jornadas como ésa, del lunes, donde todos andaban fenómeno y en suba, mientras que el Merval local estuvo casi en 1% de merma y sin poder soportar «descremes» de cierta intensidad, en virtud de no poseer espaldas para ello. El volumen se contrajo a apenas $ 13 millones, todos defendiendo la meta, pero no hubo resultados favorables. Y en eso también se percibió el juego profesional de arrugar el mercado, hacer un «equipo corto» como piden los técnicos futboleros modernos, y tratar de no dar salida a las ventas. Salvo que éstas persistieran, aflojando las pretensiones, y hacer de los precios la variable de ajuste. Igualmente, quedó dibujado en el aire que el retroceso potencial era mayor que el registrado y que se quedó en eso, por el contexto mundial positivo y por ese apretar filas de quienes restaron a la compra, pero también a la venta.

Es un momento muy especial del año, hay diversos temas en ebullición, y una Bolsa que se las viene arreglando para resultar alternativa interesante para cierta clase de espíritus especiales. Lo popular hace rato que pasó de largo, se transformó en un juego cerrado y donde se conocen «las señas» entre todos. Con todo eso encima, igual pudo seguir sumando y alejarse de los «400» puntos, en un repunte que -ponderado-resulta de los más importantes en el mundo. Por todo lo que se vive, por la falta de crédito, por lo desconfiado y conservador que se ha vuelto todo inversor después de las palizas recibidas en el sistema financiero. La hemos considerado en columna anterior como muy meritoria, la actuación, pero no deja de ser un platillo exótico ver deslizarse nuestro mercado entre tantas condiciones adversas.
Dejar anotado lo del pasado lunes, esa actuación a contramano de las demás, marca otra muesca en la cartilla y en el recorrido de un seguimiento que tiende a comprobar a qué tipo de órbitas nos atenemos. Local o visitante...

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