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El descrédito en que ha caída el sector hace imposible sostener que únicamente estarán en buenas manos entidades a las que se debe reflotar, en la medida que lo capturen otros participantes del juego bancario.
Además, el riesgo de crear concentraciones, parece estar más a la mano en una mesa limitada a unos pocos elegidos, que a un amplio espectro de postulantes. Pero, el trasfondo de todo esto es que si un organismo dice «blanco», en muchas ocasiones el otro dice «negro» y cuestiona abiertamente al primero. En estas condiciones, a ojos del mundo, notar que con lo delicado de nuestra situación las entidades que deben funcionar como un relojito, concatenados, armoniosos, están en lucha frontal: es escasa imagen para pretender que desde afuera -y desde adentro- crean en firmas de «acuerdos» y esas cosas...
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