12 de noviembre 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

Nos seguimos declarando asombrados, así como proclives al elogio, viendo el desarrollo de nuestro mercado. Será que no son épocas para poder analizar parámetros racionales, o que los verdaderos y fuertes causales están allí, pero sólo para ser vistos por gente mucho más preparada, y también intuitiva, que nosotros.

En la reanudación semanal, después de ese insólito feriado porque un gremio cumple años y paraliza toda la actividad financiera, en Wall Street el piso se movía seriamente y a pesar de la nueva repartición de obsequios distribuida por la Fed, México sufría de modo menor el contacto con vecino tan cercano, mientras en el Brasil apenas asomaba una tímida tónica alcista. A cambio, por nuestro recinto todo era jolgorio, con índices ponderados que saltaban camino a 4 por ciento y casos individuales que alcanzaban ocho, nueve por ciento de incremento.

El volumen, tan pobretón como casi siempre, repartiendo no más de $ 12 millones de efectivo para acciones, pero con un férreo cerrar de conductos vendedores que hacía potenciar cualquier orden de compra...

Mientras tanto, se seguía en entuerto con el Fondo, diciendo una cosa los funcionarios locales, disminuyendo totalmente los del organismo internacional, y con la máxima aspiración de autoridades partidarias de lograr firmar ese «acuerdo» de trazo grueso que todos, aquí y afuera, sabemos que no cumplirán. Será una nueva farsa, un sainete por medio del cual dos concurrentes convienen en acordar términos de muy difícil trámite en la práctica, pero cuidando un tanto las formas. No el fondo.

Podría encontrarse un causal de tanto floreo alcista en aquello del cierre del importado, de empresas que pueden ir facturando algo más. En principio, sabemos que no todas están en condiciones de hacerlo.Y con la demanda interna deprimida por un buen tiempo más, hay muchas que capotan por el tipo de rubro -estrictamente focalizado- y otras, que pueden exportar, con feroces endeudamientos y compromisos que se declararon en default, como el país. No hay mucho más para rastrear en el acotado escenario que ofrece la situación general y al que las empresas cotizantes están enlazadas. Pensar en «islas», marginadas del contexto, es solamente imaginar un salón vip para jugar a que todo está bonito, o va a estarlo, a modo de apuesta. Hay alzas bursátiles; esto no parece tentar en absoluto a que se ingrese con capital a extraer tan jugosas diferencias; es una realidad que termina por no convalidar -con volumen- aquello que dicen los precios. Puede ser que no veamos lo que otros, más preparados, están viendo. En todo caso, si es sincera la visión, habría que felicitarlos porque traería aparejado un mejoramiento de orden general, que cuesta creer, debido a que nada se hace para modificar conductas y normas de fondo, como tampoco hay recambio intelectual en lo que aparece en la lista de candidatos ofrecidos.
Misterio.

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