11 de diciembre 2002 - 00:00

cupones bursatiles

•Los indicadores ponderados de nuestra Bolsa, aparecen con la clara meta de querer cerrar el año en una cota de una marca Merval clásico de «550» puntos. Lo que no parece inalcanzable, visto el ritmo que se traía y el tiempo que todavía queda. Es una cota magnífica, observada desde lo más profundo del valle y como renglón seguido de la captura de los depósitos y la devaluación. Apenas es un intento de mejorar algo, si es que la medición debiera hacerse frente a indicadores que equivalían a dólares, que ahora se debe reducir en una proporción mínima de 3,50. Depende del segmento en que se ha ingresado, el rostro del inversor podrá mostrarnos la expresión del bueno-regular-malo, acaso las mismas diferencias que si se encuesta sobre porvenir a distintos participantes. Para algunos lo peor ya se superó, en tal caso coincidiendo en el gobierno. A cambio, otros se toman el debido tiempo para imaginar que la economía mejore de manera decidida y sin dudas. O bien, que aquello que está en el horizonte y a la vista, podría hacer todavía peor lo que hoy se puede conceptuar de malo. Pero, en la Argentina de siempre, la del doble mensaje. La declaración pública, la formal, la política, tiene dobles lecturas de actores fundamentales. Así como el propio Lavagna considera que es apoyado y están de acuerdo los representantes empresarios, con todo lo realizado: en las reseñas de los balances que vienen a Bolsa, hay una amplia mayoría de consideraciones preocupadas por los meses que se vivieron, por los que se seguían soportando al instante del cierre de ese estado contable, y al hablar de «perspectivas»: no se arrojan mayores inyecciones de entusiasmo sobre sus accionistas. En general, además, se aguarda que la recuperación lleve un tiempo todavía bastante dilatado.

•El empuje que pudo mostrar el mercado en estos últimos tiempos, aunque siempre falto de calor popular y jugado entre profesionales, está más radicado en la posibilidad de comprar a un precio para revender a otro, rápido, que en quedarse a elegir cartera para un cierto tiempo. Y es allí donde se coincide por debajo de la superficie del recinto, con lo que están diciendo los que hacen el negocio empresario, los que dan el «leitmotiv» para que se transe con sus especies. No está para nada claro un causal de fuerte, que goce de amplia mayoría, para adjudicar los golpes de mercado -alcistas-que han adornado nuestros paneles. Inclusive, con esa férrea posición de casi ignorar hechos que resultan serios y hacen tambalear a cualquier mercado de riesgo. Sin contar, claro, con que siempre estamos hablando de un escenario de país en «default» y sin miras de tener arreglos externos. Y sin agregar, que los bochornosos enfrentamientos entre políticos, o entre mismos funcionarios del gabinete, son para poner los pelos de punta. El ánimo que denotan los que se atreven al juego bursátil, sobre estos alambres, es siempre digno de elogio. Al menos: resaltando coraje y bravura. Lo que puedan ganar, lo tienen bien ganado...

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