25 de febrero 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Tenemos otra «cotización» del dólar, para agregar al ranking valuatorio que iniciamos por casualidad (en realidad, deberemos correr a buscar los otros, porque no era la intención más allá de «cupones» de ese día). Ahora, puede ser interesante armarlo progresivamente, con cada personalidad -oficial, o privada- que arriesgue la opinión con su propio dólar. Toca el turno a quien detenta el cargo de secretario de Industria, Dante Sica, el que -según informara Ambito días pasados- se trenzó en apasionada polémica en la Unión Industrial y no contó cuántos eran, sino que se trenzó hasta con el ministro de Producción Industrial -Aníbal Fernández-. Y el asunto (que sigue resultando uno de los pocos temas que reúne interesados), pasaba por el asunto de si: «hay que mantener, o no, un dólar alto».

Pues bien, nuestro rankeado de hoy adosó la expresión de ver al billete «un poco sobreactuado», lo que hay que interpretar como metáfora un tanto traída de los pelos. Porque el simple billete es incapaz de generar su propia actuación, ni siquiera -como pudiera ser una acción- tiene la chance de poseer ratios técnicos, que lo enmarquen. Los demás, el mercado, son los que le dan actuación al dólar. En todo caso, habría que haber juzgado si alguno de los disertantes, pudo haber estado «sobreactuado» en la exposición (hecho) frecuente, cuando se quiere impresionar a la planta).

El hecho es que nuestro invitado de hoy al ranking, el señor funcionario
Dante Sica, se anotó bien por abajo y perforó el último piso computado. Porque lo considera como a valor de $ 2,30. Lo que aduce para este intento de fijación de precios, surca un terreno que ya hemos visto y oído antes, en boca de otros. Según lo que se expresa, el señor Sica hizo la simple recorrida por el nivel del dólar de los últimos 30 años, después lo dividió por la cantidad necesaria, y resultó esa marca de $ 2,30. Que es, ni más ni menos, «el promedio de cotización de las últimas tres décadas...».

¿De cuándo?, cabe preguntar. ¿De cuándo todavía se funcionaba como un país más o menos normal, aceptando por la comunidad internacional, sin default, sin encabezar el ranking del «riesgo-país»? ¿O de cuando había cierta previsibilidad política, jurídica, económica y social? ¿Qué es lo que lleva a poder comparar el engendro amorfo actual, con cualquier otra zona de la historia, donde se vivía en una sociedad que tenía ciertos marcos y ciertos límites para todas aquellas bases de una nación? Entre los que cotejan, simplemente, cantidad de reservas, versus circulante.Y los que extraen estadística pasada, para demostrar el presente, actúa el péndulo de los argumentos que suponen: en que lo que hoy puede ser cotejable con la simple relación aritmética. Le podríamos aconsejar al señor
Sica que extiende el promedio, que vaya a cuarenta, cincuenta años, y podrá dar un precio del dólar mucho más bajo que $ 2,30. Es la posibilidad estadística: de demostrar lo que uno quiere.

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