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Se podrá decir que es puro sentimentalismo, que no importa el pasado sino lo que venga en adelante, en una palabra: a Siderca muerta, Tenaris puesta... y punto.
Es posible que ese tipo de razonamiento práctico, tenga coincidencia con la época. La pregunta sería, entonces, si es que todos los que apoyan ese tipo de practicismo -sin emociones, ni sentimientos-están conformes con la época que se ha forjado. Nosotros no lo estamos, y de allí que rescatemos ciertos rasgos que están casi perdidos en el bochinche de la comunicación global, la información saturante, la prisa para todo, la necesidad del «tiempo real» (aunque, después, muchos no sepan qué conclusión sacar, con todo los que los tapa diariamente. Unicamente parecen satisfechos con estar al tanto de todo... y «en tiempo real»). Creemos que al irse Siderca se va otro pedazo de nuestra Bolsa, que está hecha flecos desde que pasó todo el show de inicios de los '90 y cuando la «Argentina en venta» movía mucho, con las facilidades de tranquera abierta que para todo se daba. Una vez el plato lleno, debidamente digerido, los que vinieron se volvieron a ir y lo que nos quedó: es una caricatura de un mercado bursátil nacional. Si alguno cree que esto es querer montarse en esa insólita ola «nacionalista» (que han desatado los mismos políticos que antes «globalizaban» y tildaban de antiguos y atrasados, a los que veían en ello un peligro a cierto plazo), pues convendría que revisen «cupones» de los '90 y ver la posición asumida, frente a esa
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