2 de febrero 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Una semana a los barquinazos, donde confluyeron altibajos netamente locales con un día miércoles donde por el común de los mercados el número de diferencias de índices que se cantaba era invariablemente «rojo». Lo que puede quedar en claro es que el mercado se desordenó después de los primeros cambios fuertes de dirección. Y por haber enhebrado varias ruedas corridas de bajas, cuando antes se soportaba apenas una y, a la siguiente, ya todo volvía a la normalidad alcista. De la tranquilidad al ceño fruncido, de la suficiencia operativa a tener que arremangarse. Y deparando un jugoso período de aprendizaje de Bolsa, como ya lo apuntamos, donde estuvieron presentes muchas de las facetas que contiene la más versátil de las inversiones. El que quiera vivir tranquilo, mejor que opte por la renta fija -al menos, antes era así. Ahora, no sabemos- y en cuanto a lo que dejó la semana, para la evaluación simplemente técnica: volvió a dar muestras de que el promedio de volumen diario, para operar fluida y pareja, no debería descender de los $ 70 millones. Son apenas una reunión de jornadas donde la relación de volumen a precios, y de matices, puede decirnos que esto tiene posibilidades de ser así. Nunca puede quedar como regla firme, porque existen otros caminos por los cuales la plaza es pasible de readaptar sus medidas al tamaño del sustento. Tómese en la dosis debida esa simple señal y no producirá daños -acaso, una pista útil-, pero si se exagera en querer llegar a algún tipo de fórmula o encontrar el botón de un piloto automático que indique alzas y bajas, puede tornarse muy perjudicial. Seguir la evolución del volumen siempre es imprescindible, el primer renglón en un ranking de prioridades para tener la idea de tendencias. Pero no contiene esto la pócima mágica y la exposición a numerosas variables incontrolables, capaces de generar cambios rotundos, es lo que desestima cualquier casamiento con fórmulas rígidas -fundamentales o técnicas-.

En el contexto, otro pozo de inquietud fue salvado, con la prestación de la conformidad del Fondo sacada a través de presiones políticas y de regalo llegaron esas versiones oficiales sobre una visita a España, donde la palabra «éxito» se incluía cada dos renglones. Lavagna insistiendo en que los acreedores posean «personería» (?) para reclamarles negociación por los bonos, llevando los disparates inventados en la Argentina a categoría de: risibles. Una extraña tendencia a que las extranjeras en desgracia son las de bandera francesa, tratando de hacer un romance con españolas, y el delicado paso dado de quedarse oficialmente con todo aquello que signifique comunicaciones: un buen método para dar barajas gubernamentales, en un área que poseía cierta independencia (francesa). El escenario es más o menos tan inestable como siempre
, la que cambió fue la Bolsa.Y han aparecido algunas rajaduras en los gráficos, mucho más en las proyecciones, a las que se debe dar la atención necesaria.

Dejá tu comentario

Te puede interesar