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El siguiente episodio, que puede perfectamente encajar en la trama que dejó el primero, es ver que los señores del «piquete» cambian de frente, y disponen realizar «embargos populares», rodeando de manera amenazante inmuebles de empresas extranjeras. Otra película vieja, pero no precisamente de las mejores «cintas» históricas que diera la política nacional. El FMI es responsable de las bajas en la Bolsa. Probablemente será sospechoso disponible, si es que al dólar se le ocurre subir unos centavos. Las sociedades de capital foráneo resultan como co-responsables de los embargos judiciales, dictados por un juez de otro país. De allí a la regeneración de la «fobia», que será la secuela más lamentable y más difícil de poder controlar si se desata, culpando de todos nuestros males a los enemigos del mundo, hay muy poco trecho. No se le presta mucha atención, y menos todavía se unen los eslabones de estos días, lo que forma una cadena mucho más severa que tomados de a uno.
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