3 de mayo 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Le agregaron un adorno, el supuesto «premio» a los que consumen por debajo, pero la raíz del asunto pasa exactamente por aquello que puntualizábamos en la oportunidad: y a simple memoria de un país que vive condenado a repetir sus pasajes históricos, en todos los aspectos. Porque nunca se hace acopio de la experiencia y cada vez -como el niño que toca el fuego-parece la primera ocasión donde ese tema se nos cruza. Una simple prueba más del grado de improvisación con que se cubren los cargos, de la alarmante falta de previsión que campea en todos los órdenes. Y de dar vueltas alrededor de una problemática, para reaccionar como se pueda, a puro reflejo. De últimas, quitarse la crítica de encima y endosarla al sector privado, pretendiendo que en el ríspido episodio del gas cortado a Chile: se las arreglen con las empresas y no con las autoridades.

Por otra parte, la gran decadencia intelectual que envuelve a quienes deben representarnos, apareciendo en boca de un reciente ex presidente nacional, que detenta actualmente la representación del Mercosur, y se hace el ingenioso contestando a una funcionaria del FMI con una desagradable expresión guaraní. Que, al menos, lo podía haber realizado en su propio idioma y no utilizarles el vocabulario a los paraguayos, dando una lamentable imagen de decadente vivo porteño.



En esa ocasión, en medio de una reunión conjunta, la avivada pasó por reírse de las advertencias sobre las
turbulencias que se tengan que enfrentar en la región.

Correrá agua bajo el puente, acaso las turbulencias aparezcan puntuales: pero en esa hora se verá con qué tipo de decretos de emergencia se ejercerá la defensa. Sobrando a situaciones y personajes, haciendo gala de prepotencias, desconociendo compromisos, se intenta que el mundo nos comprenda. Una extraña forma de buscar aliados, una buena manera de ir quedando aislados. Pero es un estilo que se ha instalado y que lo copian hasta los que estaban en otra línea, pretendiendo que si eso es lo que camina en la popularidad hay que ponerse en la fila. Sin embargo, se quiere asegurar que «vamos muy bien». La Bolsa también parecía acreditarlo en el trayecto de 2003: ahora, no lo está convalidando. Las permanentes elasticidades del volumen de negocios son el testimonio de un mercado de riesgo que refleja y devuelve la imagen: de los que se mueven a tientas.


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