Por el momento, podría arriesgarse a que existe una tierra sólida en torno de los «850» puntos Merval. Si esto resultara cierto, al menos es un comienzo. Pero, atención, porque ya antes se suponía que la base inexpugnable eran los «1.000» de oro. Poco más adelante, casi era impensado que se perforaran los «900» puntos: y se perforaran como un trépano buscando petróleo. Pasando de largo por esa marca y haciendo que la plaza tuviera un punto de rebote, mucho más abajo. Todo es condicional en una plaza que ensaya día de reacción subiendo bien el volumen, para después marcar otro escalón en los precios: pero, ya con negocios en recogimiento. La primera rueda, del martes, era redondita. La segunda, quedó descompensada y tomada con los alfileres de ese rebaje de montos, una vez arribados a la cornisa de los «900».
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Además, dentro del escenario donde debe moverse el mercado de riesgo en junio: es mucho más argumentable la caída, que la reacción. Simplemente, porque si hubiera que llenar casilleros enumerando las señales negativas que emergen de los centros de poder, varios de ellos podrían listarse. A cambio, cuando se pregunte a alguien que enumere los estímulos positivos aparecidos: lo más factible, es que los casilleros queden en blanco. Solamente con los tironeos sociales por salarios y amenazas de huelgas, más las amenazas variadas que llegan por no arreglar la deuda, es bastante por una plaza de riesgo, que tiene sus defensas bajas. Adicionalmente, se pueden incorporar los aumentos de costos, los riesgos de inflación, las ordinarias peleas entre políticos. En fin... hay una canasta para decir por qué puede bajar la bolsa. Pero, explicar las reacciones desde una base argumental similar, es tarea imposible. Hay que dejarlo a la razón técnica que active los dos mecanismos: una detención vendedora, con el porte de algunos que ven ciertos activos empresarios con cotizaciones viles. Y de ellos ensayar esos repuntes, que pueden formar la creencia de un piso sostenible: donde habrá rebote. • Consiguiendo un principio de certeza sobre ello, o que sin ser verdad la mayoría pueda creerlo, resultaría un punto para poder armar movimiento ordenado, pausado, y que haga superar las escalas de valor. Queda pendiente ver el trayecto de la reacción: porque establecer un recorrido corto, con las terminales ubicadas en una centena, llevarán a ir y venir por la misma senda: haciendo una tregua vendedora cuando se esté abajo, saliendo a tomar utilidad donde se arribe a cierta zona superior. Queda más en claro que el piso puede merodear esas marcas mencionadas, antes que el supuesto techo y una resistencia a seguir hacia arriba. El volumen va adelantando hasta qué nivel se continúa con demanda absorbente. Y dónde es que: ya no se quiere pagar más.