Los futuros jubilados del segmento privado deberán ir comiendo estos «sapos vivos» del arreglo al que se llegó con las administradoras y autoridades oficiales. Sabido que si se caía ese canje con los fondos nacionales, todo lo demás se iba por el barranco, surgió después un acuerdo tácito, o explícito, para que volcaran desde todos los ángulos involucrados las ponderaciones y elogios acerca de lo arreglado. Así, todo aquello que se entregó en efectivo, mensualmente, y que poseía respaldo dólar, pasó a ser un empapelamiento realizado por un Estado que ha incumplido, pero que entrega más papeles a muchos años vista, donde no se sabrá a qué tipo de disquisiciones y de gobernantes en apuros estarán condenados esos títulos. ¿Quién garantiza que, frente a nuevos incendios, otros personajes no apelarán a los mismos recursos? Nadie, por supuesto. La garantía de un incumplidor tiene el valor cero; bien ganado. Decir que esto es un enorme sacrificio de los aportantes, a los que se deben las consabidas disculpas, en nombre de la Nación sería, cuanto menos, noble. Pero pasarlo como si hubieran realizado un soberbio arreglo es otra falta de respeto y nueva tomadura de pelo a los ciudadanos. Donde están incursos tanto deudores como representantes de los acreedores --administradores que conservan todos los privilegios, sin ceder nada, entregando los de la gente. Ahora llega la hora de la verdad y ver si los otros también están dispuestos a abrir sus bocas y tragarse estos «sapos vivos», para que la recomposición llegue a feliz término desde el punto de vista mercantil que desde el otro, desde lo digno, quedará una larga cuenta pendiente para ir cerrando con los años y con gobernantes que sepan el valor del compromiso y de fórmulas de arreglo que no sean de coacción. Lo curioso es que el mercado bursátil no respondió a los supuestos estímulos, como muchos imaginaron. Al contrario, se generó una semana depurativa y muy volátil en negocios como pidiendo que le pasaran los arreglos con los locales como «descontado» en el nivel del índice. Y se fueron sembrando algunos «parates» sugestivos en las órdenes de demanda, quedando el mercado varias veces marcado con los máximos lejos de los niveles de cierre. Y el volumen se fue apretando, para volver a zona de algo más de $ 43 millones de efectivo, perdiendo por el camino cifras casi del doble, a las que había alcanzado. Las tomas de utilidad vienen dando el argumento puntual, clásico, admisible después de un largo raid alcista, pero no alcanzará tal argumento para mucho más y con una oferta que tiene las manos nerviosas, al ver que lo que era armonioso, se ha descalibrado. La realidad única, la de colocar los pesos, no fue paralela a toda la verborragia que se instaló desde las AFJP y el arreglo. Son ruedas cruciales las que vienen, para vigilarlas.
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