25 de octubre 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Ya no fue lo mismo. Conviene ir viendo las modificaciones que se producen en el mapa del mercado; aquellos que mejor sepan «leer» lo que sucede -y más aún, los que puedan intuir hacia dónde va a ser la próxima movida- podrán asegurar sus chances. Nunca al ciento por ciento, pero como para no equivocarse grueso. La semana pasada se fue poblando de sombras, por más que en algunas jornadas el Merval quedaba ganando. Pero de esos saldos que pueden resultar hacia uno u otro lado, sin que los desarrollos denotaran el paso firme de otras semanas.

La muestra de un volumen en franco recoger de velas podía dar la explicación de superficie: no había más órdenes de demanda dispuestas a pagar más arriba. Y esto suele movilizar la oferta, especialmente la que juega en la cornisa y en cuanto advierte una detención para seguir escalando, obra en consecuencia.

El tema es si se detuvo el flujo local, el que se decía que venía «de afuera» (bastante hay de ficción en ello), o si algunas carreras fuertes decidieron ir a esquilar los hermosos vellones que se le habían formado al mercado desde setiembre. Con Nielsen, nuestro funcionario viajero, yendo por el mundo como un símil de los «mercaderes itinerantes» previos a la fundación de las Bolsas, y teniendo que salir a «vender» la propuesta: la hora de la verdad se aproxima. Se produjo un vacío evidente, como ya se ha visto previamente, y solamente admite dos explicaciones racionales: o dudas o estrategia. Son dos solas, pero tan distintas en sus efectos siguientes que se hace difícil quedarse con la equivocada. De ser una estrategia de carteras fuertes que no quieren seguir aumentando el precio promedio de sus posiciones, sería buena zona para tomar mercadería, porque vuelven.

Pero si el tema atraviesa por dudas acerca de la hora del arreglo por los bonos, la mejor actitud es acompañar al mercado: si salen, salimos con ellos. O, como en el fútbol, pueden quedar los delanteros muy fuera de juego por quedarse estáticos cuando la defensa sale. La última zona de octubre resultará clave para el resultado del mes y para comprobar qué ha sido del sesgo contractivo del movimiento. No les envidiamos el trabajo a los que, obligadamente, deben asesorar a sus clientes sobre el rumbo a tomar. Porque puede ser para dejar de ganar bastante o para perder de modo notorio. Si la felicidad está por la mitad, según los sabios orientales, la vieja fórmula de vender la postura original y seguir sólo con la ganancia del mercado, acaso haga dormir tranquilo. El modo de estar y no estar, de seguir con dinero «de ellos», dejando a cubierto lo del bolsillo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar