27 de octubre 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Cuando hablamos de la competencia, casi siempre desleal, del Estado sobre los privados (y cuando de buscar fondos frescos se trate), la colocación de bonos de modo ampliado en los fondos de pensión reconocerá nueva variante. Y con esto, no dejarán nicho por cubrir. Porque la dispersión que se quiere realizar de las acciones de la virtual empresa de energía, y que una buena parte de las mismas --algo así como 35% del capital vayan a manos individuales abre otro frente para que las AFJP se conviertan, coacciones mediante, en receptáculos no solamente de bonos estatales, sino también de «acciones oficiales». Es difícil creer que el público común, de manera individual, vaya a adquirir papeles de lo que solamente es una probabilidad en marcha. Bien podría denominarse: «Vamos a ver si encontramos algo SA», un riesgo potenciado respecto de aquellas que son sociedades tangibles. Si por estos tiempos, el grueso del inversor común hasta está alejado de acciones tradicionales: ¿en virtud de qué gran estímulo natural podría querer invertir en tal sociedad? La solución debería ser una sola: a través de los fondos que individualmente la gente aporta cada mes, pero dirigidos a la compra de esos papeles.

Y así, esos fondos que se suelen reconocer como « jubilación privada» redondearán la falacia de pagar por lo que no son. Sino que están directamente gobernados por los poderes nacionales de turno, por encima de sus administradores privados. Ahora, si se puede demostrar el gran interés que pueden generar esas acciones de la virginal empresa energética, sería bueno que desde ya se den a conocer los argumentos y las atracciones. Sería, de paso, una forma de tranquilizar inquietudes -como las nuestras- acerca de quiénes resultarán los «favorecidos» para llevarse gran parte de esos títulos, al momento de sacarlos a la luz. Podrían también los bancos tener que realizar el esfuerzo, convenientemente aleccionados, y después intentar dispersarlos entre su clientela. ¿Cuáles pueden ser los posibles dividendos de poseer esos papeles?

¿Cuánto pueden llegar a tardar en generarse las utilidades para tales dividendos? ¿Qué ingresos anuales se pueden estimar para tal sociedad, incursa en el objeto social energético? ¿De qué dependerá el valor contable de esos papeles?. Acaso se tengan ya datos firmes al respecto; de lo contrario, los compradores potenciales no pueden salir de otra fuente que la que reciba la «recomendación» oficial de tomarlos: «por ser de gran interés para el Estado nacional». Un buen argumento, sin duda...
 

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