28 de octubre 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

El presidente de la Nación -Néstor Kirchner- volvió a ser contundente en cuanto a lo que aguarda de la negociación con los bonistas. En verdad, en uno de esos discursos que dispersa por el interior en algún acto, fue tan terminante como si ya estuviera gozando del éxito. El fue contundente. El mercado, no. En lo que hace al funcionar de la plaza local a lo largo del lunes, se comportó como cargada de alguna mochila, que se le hace pesada de llevar en los finales de octubre. Y a pesar de tener a la mano una palanca dialéctica, con la arenga presidencial y su euforia, nada se trasuntó en precios y volúmenes. Todo muy atildado, muy calladito, con humildad $ 55 millones de efectivo y un saldo de 0,4% que podía haber tenido cualquiera de los signos, aunque tocó llevarse el positivo. «El síndrome de opciones», adjudicaban los que no encontraban otra explicación a esa mochila que hace a las ruedas estar con menos grasa en los ejes que en el tema de Atahualpa Yupanqui. Una semana clave para definir el curso del mes y dar algún tinte a noviembre, y que provenía de un viernes duro de asimilar, con un cachetazo fuerte en las bajas. No se les dio demasiada trascendencia a las amenazas acerca de trabar la circulación libre del inversor de afuera, algo que, para nosotros, es el peor de los venenos que puede estar pendiendo sobre el futuro de la tendencia. Claro, si se lleva adelante alguna batería de medidas que apuntan en tal dirección. Es común en nuestro medio que algún funcionario salga a batir parches con ciertas amenazas y, después, nunca más se sepa de ellas o se las desmienta desde otro despacho. Pero, bien harían los que puedan -las propias autoridades del sistema bursátilindagar más a fondo sobre lo que se pueda gestar en tal aspecto y tratar de explicar, e intervenir, a tiempo. Que, muchas veces, a nuestros funcionarios hay que mostrarles los efectos posibles y perdonarlos, porque no saben lo que hacen...

Nadie acertaba demasiado en focalizar sobre un asunto, como para concluir con firmeza a qué se debió el parate de un mercado que parecía venir cantando en agudo y sostenido, y pasó a un tono grave y cadencioso. No tiene mucho que ver la segunda quincena del mes con la primera.Y, mucho menos, con el trayecto de setiembre. Todavía se cuenta con volúmenes que permiten que las ruedas no se traben; la oferta tampoco ha sido tan agresiva después de darse un par de festines tomando ganancias. Habrá que observar el devenir de la semana y ver si aflora nuevamente un principio tomador con fuerza, respondiendo a la estrategia de buscar precios más bajos generando vacíos, o si el mes se desvanece en un dejarse llevar que puede trocarse en embotellamientos peligrosos. Sacar la lupa y analizar.

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