Sumamente sobrio el ambiente de fin de mes, cuando lo más natural hubiera sido ver el índice trascender los 1.300 puntos, como ya lo había hecho en el intradiario. Sin embargo, la paz y la quietud de las fuerzas aparecieron en la última rueda, quizá como para querer guardar algo de euforia para el mes siguiente y comenzando desde más atrás, ver si se puede reiterar un trayecto favorable como el que combina desde setiembre. Así como se dice de la estrategia de Economía, de posponer ingreso de impuestos para el año que viene, «para no mostrar tanto superávit en 2004». Claro, como todos los demás son idiotas, los que monitorean las cuentas argentinas no advertirán lo «vivos» que somos al esconder la partida. Realmente, hay cuestiones que se dicen y se escriben sin tomarse algún minuto para repasarlo y reflexionar. Pero, bueno, solamente nos sirvió para hacer un paralelo colorido entre esa «estrategia» oficial con los impuestos y esa mansedumbre sorpresiva de la plaza, que pospuso quebrar la barrera de los 1.300 puntos en la última fecha de octubre. Ni la una ni la otra son conclusiones valederas, sino solamente el buscarle explicaciones a lo que parece fuera de lo normal. Tampoco suponemos que los « vivos» del ambiente bursátil hayan querido esconder la carta para que lo otro caiga en el mes siguiente. Porque si bien el mercado es manejable por las grandes carteras, hacer tal tipo de «chiches» siempre es riesgoso, y cuando se está para definir una situación, lo mejor es no esperar siguientes jugadas. Porque muchas veces el plano cambia de inclinación y llegan sorpresas. Entramos ahora en la «zona roja» de los bonistas, de la propuesta, de cómo saldrá adelante un asunto que vino tan hablado y manoseado.Y el mercado bursátil deberá ir dando sus pálpitos, con su marcha, que no venía siendo tan triunfalista sobre las postrimerías de octubre, hasta que la novedad de la « pesificación» otorgó una buena palanca para volver a mover un caudal que se había aquietado bastante. No olvidar que gran parte de lo que se obtuvo en el mes provino de una fantástica última etapa del mercado, que reportó la mitad de la cuenta global del Merval. Entre la actualidad y los bonistas estarán los balances por llegar, para ver si consiguen dotar de un elemento intrínseco a la plaza. Pero también habrá que ver hasta qué punto el avance formidable de estos dos meses no se ha llevado por delante lo que puedan mostrar las sociedades en sus estados contables. Una posibilidad, visto que la suba en muchos papeles ha resultado notable, superando el ritmo empresario y -probablemente-dando un ratio precio-utilidad en aumento (lo que no es bueno). Un noviembre que promete también ser movidito y que reúne expectativas.
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