El volumen entrando por oleadas, deteniéndose de una rueda para la otra, define una estrategia para intentar evitar la suba vertical y no dar la seguridad a nadie, de que se trata de la «quimera del oro». Desde tal ángulo resulta saludable el modelo seguido, como si existiera tácito acuerdo de las manos más fuertes para aflojar, o tensar la cuerda, de forma mancomunada. Lo que sugiere una tarea imposible, en un mercado donde las acciones yacieron dispersas en miles de manos individuales, es factible de realizarse en una plaza que esté gobernada por carteras institucionales, más un conjunto de operadores profesionales con cuentas de mucho porte. Acaso, resulta solamente fruto de una coincidencia, pero por alguna parte de la cadena debe comenzar la señal de la detención, o del embalaje. Sabido que se vigilan mutuamente las órdenes, se sabe de dónde provienen -y cuándo-aquellas que ejercen mucho peso en la tendencia. Desde el simple mirador de un inversor común, que no llega a contactarse con los datos que son de la cocina del negocio, el seguimiento de las tres principales plazas pueda dar esas señales valiosas: para advertir los cambios de marcha en el trayecto.
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El movimiento no sale de madre, aunque efectúe ruedas de más de cien millones de efectivo, está perfectamente encuadrado en un esquema que privilegia el ascenso con «serruchos» -como gusta a los técnicos y desecha la línea recta hacia los cielos. De allí que las sorpresas de ver pasar del frío al calor, con la inversa, quedaron registradas en la estadística de estos meses. Por momentos haciéndose eco de estímulos provenientes del contexto, en forma de noticias o de expectativas, y en otras como simple demostración de una regulación seguida paso a paso.
Quedan casi dos meses para rematar el ejercicio y el objetivo de seguir elevando al índice de 2004, después de atravesar el valle de varios meses, se ha visto refrendado con algunas ruedas que hicieron retornar la fuerza, cuando las dudas volvían a ganar el ambiente general. Atado, quizás, al tema con los chinos, no puede negarse que tal sofisticada novedad cayó de perillas, para sacarse de encima ciertas ventas fuertes que se habían disparado. El recambio posicional también vino siendo una figura muy jugada, revitalizando a los bancos la sanción de la pesificación. Llevando alzas y volumen hacia papeles de las entidades cotizantes: donde figuran nombres fuertes para el Merval. En una banda que va de los sesenta a los noventa millones de volumen diario, se encuentran los genes de las dos puntas de la plaza. No se acomoda al mercado con marcas más bajas, se consiguen buenos aumentos si se produce el barrido y la demanda juega fuerte.
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