Curioso flamear de una plaza bursátil que arroja resultados de cualquier signo, sin que medien argumentos para hacerlo variar de dirección. Lo cierto es que abrió la segunda semana con un perfil alcista en el índice, aplastado en el cúmulo de órdenes, con una oferta que se alejó oportunamente del ruedo y dejando todo en condiciones para que fructificara un rebote: que fue casi de 2%, con apenas $ 39 millones de efectivo.
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Se podría justificar el estado de constancia en el andar, debido a la proximidad de la puesta en marcha del canje de deuda y, que podría generar diversos estados de ánimo. Pero, en lo que hace a negocios, no se observaron variantes al producirse el rebote, respecto de días antes donde bajaba con cierta intensidad.
Lo más sugestivo es la desaparición del vendedor inquieto, que se contuvo como si hubiera estado amordazado: justamente, en el arranque de la semana símbolo, respecto del lanzamiento del canje. Un mercado que se mostró sumamente prudente -como para que no lo acusen de no apoyar tal lanzamiento- y que realizó una performance totalmente distinta a la semana del inicio de ejercicio. Curiosidades que nos presenta la turbulenta tendencia actual, donde los porcentajes individuales de los papeles, -en suba y en baja- lucen como de una época de volatilidades mayores.
Esto puede resultar habitualidad, dentro de la zona roja del tratamiento del canje, y habrá que estar precavidos de un arsenal de dialéctica capaz o surgir en el contexto, queriendo incidir sobre los bonistas. Ceñirse a las señales que otorguen los volúmenes, a la armonía de dirección entre ellos y los precios, son las fórmulas clásicas para intentar desentrañar mentiras y verdades en los movimientos. Hay excepciones a las leyes, inclusive a las inmutables, pero la excepción solamente pone a prueba la regla, que finalmente endereza la cuestión de acuerdo a esos marcos; si los negocios se amplían, junto con el índice, o si se encogen, al bajar el precio, resultan hitos valiosos para confiar más en el movimiento. Si esto se produce al revés, lo mejor es estar con el casco puesto y las piernas prestas: o ver la escena cómodamente desde afuera. Dentro del ambiente bursátil también habrán de circular hipótesis de todos los colores, para ver si la tónica es capaz de reflejarlas. Y las versiones estarán a la orden del día. Al menos, contaremos con una zona veraniega bastante entretenida y que puede tornarse apasionante, para el juego del riesgo puro. La semana arrancó en procura de querer borrar la mala imagen de los primeros días y hacer huir el peligro de un Merval, perforando los 1.300 puntos de piso.
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