Se observa que el mercado cada vez le va creyendo menos a las declaraciones, o presunciones, y está como dispuesto a ver para creer: sin jugarse demasiado en tren de los adelantos. Es como que la ecuación que realizaron los operadores de base implica que la curva del riesgo se ha extendido más de lo prudente, respecto de la rentabilidad probable. Los que han decidido abandonar la nave no son demasiados, solamente se los percibe actuando en firme en una rueda, dos a lo sumo, después retorna la plaza a una tensa calma y propendiendo a sostener el equilibrio, hasta que se consigan esas señales precisas. El tema resultaba excluyente, en cuanto a ver cómo se desarrollaba la adhesión al canje, ahora se le han agregado condimentos y efectos colaterales, al llegar lo actuando en Europa por la plana mayor gubernamental y el enviado de la deuda en Italia. Cruces de manifestaciones, unas que desairen lo dicho por otro, culpas al periodismo para quitarse el papelón de encima. En suma, más de lo conocido y la seguridad mayor: que el conjunto de desajustes hace que el país aparezca cada vez más abajo en las mediciones valiosas, como son las que nos colocan como cuarto país elegido, en tren de radicarle inversiones en la región. Y también alejado, en función del reparto de capitales y créditos que vayan a irrigarse por la zona americana. En general, son de las notas que no ocupan primera plana, de las que no mueven a que el lector común se distraiga en demasía con ellas. Pero resultan fundamentales para comprobar en qué punto -según la vista del mundo- nos hallamos. Y de qué manera coinciden esos desagios, respecto de las descripciones triunfalistas que salen de las bocas locales.
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• Que la inflación (vieja olvidada, que se invita sola) todavía se pueda tener maniatada -con realidad, o con « muñeca» de sus artífices- es otro flanco que merece escasa atención. Por de pronto, ya enero superaría las estimaciones previas -inclusive, las oficiales- pero se cuenta con el recurso de lo «estacional», para cargarle la romana. Que las tarifas se vienen, se vienen. Que los costos se abultan, se abultan. Que en ciertos sectores la capacidad instalada se ha ido cubriendo, sin que existan posibilidades de ampliar producción, sino de retocar los precios finales: responde a otra vieja fórmula empresaria nacional.Y que el Mercosur está siendo vapuleado de un lado, y del otro, haciendo Brasil apuntado que ve con cariño el comerciar directamente con socios «ricos», antes que pobres, también está grabado y escrito. En definitiva, la Bolsa resumió, en muchas ruedas de enero, un bolsón de inquietudes y para no poder adjudicarle a un causal el freno impuesto: sino a una atmósfera pesada. Informate más
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