3 de febrero 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Renault estuvo haciendo la faena de color, por todos los demás que se mantienen en el gris profundo dentro del listado principal. La automotriz se escapó en punta en estos inicios de 2005 y quedó para la anécdota del año que, en el primer día de febrero, se anotó en su plaza con un casi 10% de incremento, a través de 2,7 millones de papeles transados. Notable, porque en esa primera rueda el Merval se quedó petrificado otra vez en una neutralidad casi perfecta.

Hay que destacarla, porque es lo único que puede diferenciar a unas ruedas de otras, donde todo comentario de molde podía haber quedado reiterado en día tras otro y nadie se hubiera dado cuenta. Es evidente que son momentos donde el que pierda la cabeza, o lo traicione la ansiedad, puede cometer equivocaciones costosas. Un mercado en «calma chicha», donde la nave sólo habrá de moverse remando -porque las velas están colgando, esperando el viento- es el infierno del bolsista. Cuando la plaza se convierte en una maqueta, más similar a la renta fija que a la variable, suelen dar ganas de «hacer algo» para quebrar la monotonía. Y lo único aconsejable es purificar la cartera, si se da el caso de una alternativa mejor que lo que se posee, pudiendo realizarlo en un mercado que permite todo y sin apresurarse. En cambio, si el «hacer algo» es querer ir en una dirección con visibilidad pero se está más cerca de perder comisiones y hasta de ensuciar las posiciones. Haber sabido lo de Renault era un excelente recurso para sacar diferencias, pero ¿cuántos son los que pueden captar esa «onda» a tiempo?

Si el tren ya está lanzado, mejor no tratar de subirse, en todo caso aguardar a que venga otro en reemplazo. El tema es que lo sabido de Renault es difícil de advertir hacia dónde se dirige, por el muy escaso peso efectivo que tiene en la actualidad. Un papel que solamente estaba pujando para alcanzar el valor nominal -$ 1 para las cotizantes- no impresiona en pesos, por más que realice cantidades importantes en títulos. El día martes, con sus 2,7 millones transados, no pasó de ser un total de $ 2,5 millones su participación en el volumen general de cerca de $ 38 millones. Pero, por allí aparece el papel de moda que haga de posta y que ayude a entretener estos tiempos de tensa calma.

La plaza no tiene, al menos en su agenda inmediata, un estímulo posible que suplante la espera por el canje. Lo político, en torno de Ibarra, parece haber resbalado totalmente por la figura de los operadores. Tampoco emocionaron las cifras que se dieron acerca del nivel de exportaciones de 2004, porque el mercado es futuro y eso es simplemente pasado ¿repetible? Atenerse a este tipo de plaza inocua que propende a neutralizarse a sí misma, es la consigna que prima.

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