18 de mayo 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Si se vienen los incrementos tarifarios, en la Bolsa de Comercio también se van a hacer sentir, y dividiendo las aguas muy nítidamente. Como para que el inversor lo tenga en cuenta, siga muy atentamente los nuevos convenios y extraiga conclusiones sobre sus cambios de cartera. Cuando repasamos balances de las que son sociedades «de servicios», se advirtió con claridad que están casi todas ya mejor acomodadas al escenario actual, con renegociaciones de sus propias deudas, y mejorando los ingresos genuinos, a pesar de tarifas congeladas y de incrementos de costos. Ergo, con el grado de elasticidad que poseen aquellas que no deben colocar ningún producto en las góndolas, o ver de exportarlo, sino que hacen caja mensualmente, los retoques de tarifas les traerán caudales de facturación que pueden hacer variar, drásticamente, la capacidad de ganancias. Sin embargo, también en esto hay que tener cuidado, realizar distingos, porque entre ellas mismas se pueden perjudicar en un «efecto dominó». Se puede ver de manera directa en lo que hace a la generación de energía eléctrica, que en gran medida la produce utilizando el llamado «ciclo combinado» y donde la suba de combustibles les encarecerá su propia generación eléctrica.

Sin embargo, el impacto mayor sobrevendrá sobre los costos de las industriales. Y, entre ellas, hay un ranking por rubros, donde la escala nos dirá las más expuestas en función de que sean sociedades electro-intensivas, esto es, que tengan alto componente en sus costos, de aquello que consumen y le facturan por energía prestada.

Si nos colocamos en el llano, como simples ciudadanos y consumidores, lo mejor será que Dios se apiade de nosotros, porque seremos los que no tendremos modo de atajarnos. Pagando más por los servicios, soportando las crueles penalizaciones irreflexivas -sin tener en cuenta el factor climático, sino solamente la facturación de 2004- y después, debiendo sufrir los seguros aumentos de precios en las góndolas, por la suba de costos que se viene. Mejor, pensar como inversores, donde el asunto pasa por perfeccionar carteras y aplicar sintonía fina. Esto es lo que, seguramente, se estará realizando en los equipos de administradores de fondos institucionales. Buscando empresa por empresa, acción por acción, quiénes serán ganadores y perdedores del reacomodamiento en las tarifas. Cuando vayan produciendo los cambios, con el peso específico que poseen al variar de posiciones e inyectar ventas, como ordenando compras, conviene al inversor común recordar el principio de Keynes: respecto de hacer como en los concursos de belleza, para acertar con la reina. Advertir cuáles serán las que elijan las grandes carteras y obrar en la misma dirección; claro, si es posible, un par de días antes que ellas. El modo de poder vender bien y comprar... muy bien.

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