28 de febrero 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

La nota de nuestro colega Jorge G. Herrera, respecto de cómo está el escenario de la inversión -la imprescindible inversión, diríamos- pone en crudo una realidad que en otros medios se intenta maquillar. Dos verdades emergen filosas de tal nota -del viernes pasado- y son:

A)
Que las cifras invertidas para importar desde Brasil pasan básicamente por celulares, heladeras, lavarropas, televisores (que, de paso, sirven para quitarles franjas a producciones locales).

B)
Que los empresarios nacionales evalúan más atractivo invertir en bonos públicos que en maquinarias para producir.

 
Pero debe observarse que esto es así en un tiempo de bastante bonanza para las cuentas del país. Imaginarlo en un momento donde el ciclo vaya variando hacia su faceta más flaca es pensar en un estancamiento absoluto. Esto merecería un repaso de lo actuado, por parte de las señales y de las políticas que se envían constantemente a los autores de la economía real, análisis que, seguramente, no se está dispuesto a realizar desde una cúpula de poder que parece embriagarse con la sensación de triunfos. En la Argentina, al igual que en otras épocas tan criticadas en la actualidad, es mucho más atractivo ir hacia la renta financiera que hacia más producción de bienes y servicios. Un circuito en el que debería resultar prioritario invertir, alentando con políticas creíbles dejar de hacer dinero sobre dinero y generar la base genuina de un crecimiento que no dependa mayoritariamente de materias primas, en exportaciones de escaso valor agregado. Si no se consigue realizar la mutación en tiempos donde las cuentas calman los nervios, quedará para los «años flacos» una resaca que difícilmente pueda removerse. Y los balances nos siguen dando cuenta sobre círculos que se van cerrando: visto el estado contable de Acíndar, allí se percibe también el aumento de las erogaciones y que provienen -en su caso-tanto de aumentos salariales como de incrementos notables en insumos primordiales (habla de 91% de alzas en pellets y mineral de hierro). Y esta sociedad es de las privilegiadas por el gran momento que se vive en las construcciones -cliente principal para sus productosy también por un rango de precios internacionales favorable. Sin embargo, ha quedado con cifras finales casi iguales a las del año anterior, al término de su ejercicio. Esto es, hubo un amesetarse de números finales que han sufrido -como todas-esos recortes fiscales sobre ganancias nominales, que carcomen resultados de manera inexplicable.

En tanto los bonos indexados le cuestan sumas adicionales al país, por conducto de la inflación o la mejora del PBI, a las compañías se les niega poder corregir los balances por inflación. Esto no es ni siquiera un impuesto encubierto, disimulado, sino que se apropia de caja
de manera grosera.

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