6 de marzo 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

No es fácil de desentrañar el «momentum» que se vive en nuestra plaza bursátil. Porque se ha cortado sola en los inicios de marzo, sin nada que ver con aquello que sucede en mercados que resultan referentes habituales. Tampoco parece darles importancia a cuestiones que han estado preocupando a los demás por estos días, en especial, el incremento de tasas en los Estados Unidos y que resultará seguido por una Europa que antes era renuente, pero que comprendió que los capitales irían a trasladarse -sin mayor recato- de un continente hacia el otro. En tanto, a partir del cierre tan mortecino de febrero, por aquí se han vivido días de verdadera euforia. Dejando de lado lo que sucede con bonos, sus cupones, que ya entran en el terreno de lo imposible de calificar, lo que vivió el momento accionario fue de un esplendor inusitado.

Ahora bien, cuando se trata de desmenuzar el proceso de estos días, en volumen y precios, lo que sobresale netamente es el enorme brillo irradiado por una plaza -Tenaris- que gobernó los ponderados en ambos aspectos. De tal primera figura se desprende que no se trató de un acometer sobre los activos accionarios, sino que fue una avalancha sobre uno de notable peso específico. A partir de ella, capital salido que se pudo a reciclar -en parte- en otros títulos y habiendo sacado a varios de la modorra que los estaba envolviendo en febrero. El compás de Tenaris llevó los totales a cifra máxima de estos tiempos posconvertibilidad -$ 178 millones en una rueda- y después se encogió, junto con el menor nivel de tal acción, a los $ 125 millones. La oferta se vio superada ampliamente primero, con menor holgura después, pero se enhebraron dos ruedas que promovieron la admiración general.

 
¿Puede decirse que fue un gran momento de la Bolsa? No; por lo que se ha visto, resultó un notable nivel de una plaza, seguida de algunas otras que actuaron con dinero desprendido de aquella. ¿Puede sostenerse el ritmo y el avance, a contramano de lo que sucede en otros mercados? Difícil, porque la inquietud internacional termina por abordar a todos. Y donde hay recintos que mantienen diferencias apreciables, suelen aparecer las ventas para equilibrar carteras que pierden en otros sitios. Los índices de inflación difundidos, si es que gozan de credibilidad respecto de la sensación real que se tiene en el día por día, podría tomarse como un elemento favorable. No mucho más que eso, cuando hay evidentes desbordes -por fuera de acuerdos- que denotan lo precario de los controles. Y ciertos balances importantes, que han venido con escaso poder de seducción respecto del pasado. Difícil «inventar» una Tenaris de reemplazo. Y la original tendrá un punto de madurez, que invertirá el circuito. ¿O no?

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