Seguramente, no hubo más remedio que seguir la tendencia que ejecutó una dura poda sobre la copa de los índices bursátiles, de aquí y del mundo. Y es inteligente no jugar a «ponerle el pecho a las balas», estrategia que suele llevar a una derrota ruinosa para las carteras que lo intentan. Además, resulta la primera purga con carácter profiláctico que estamos viendo en lo que va del año, para un índice Merval que se había instalado con total comodidad cerca de los «2.000» puntos y deparando esas soberbias utilidades (como las de las AFJP que comentamos ayer, basadas sólo en un panel).
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Así como Ortega y Gasset aseveraba que «cada tanto hay que sacudir el árbol de la cultura para que caigan los frutos maduros», en el plano bursátil resulta a todas luces conveniente «sacudir el árbol de las alzas» y que el mercado vaya filtrando los excesos de valorizaciones. Observando la impresión causada por varios balances ingresados, tal concepto se puede reafirmar. Como para que las cotizaciones puedan estar más acordes con las posibilidades que entregan los números del verdadero respaldo: lo que generan las empresas, que están detrás de los títulos que se disputan en Bolsa. El contexto tiene mucho que ver -como ahora, lo que viene de afuera-, las expectativas racionales juegan también un papel importante y ayudan mucho a «inflar» tales valorizaciones -en función de futuro, del adelanto- pero siempre se debe tener presente que una cuestión es el «precio» que alcancen las acciones, totalmente librado a las fuerzas del mercado, y otra es el concepto de «valor» que se les puede adjudicar a esos papeles virtuales, que surcan por los paneles y las carteras.
Es como que sonara cierta chicharra de advertencia, alertando acerca de un sinceramiento de los precios y mostrando que la tarea fácil -como en marzo/abril- de descubrir una fórmula de machacar siempre sobre un mismo papel líder absoluto (y conseguir la suba general) tiene sus fisuras en cuanto hay mucho fruto maduro en el árbol, o cuando se plantea aquella máxima vital de «los árboles no crecen hasta el cielo». Es odioso decir esto, especialmente por los que entraron antes de las caídas bruscas, pero le viene bien al mercado estar soportando depuración como la de la semana anterior y que terminó por tomar a casi todo el panel líder.
No interesa que la causa detonante haya provenido del concierto mundial por las tasaso que exista una mezcla con balances magros, o precios subidos. Lo importante es encontrar un piso confiable y que desde allí se instale otra zona del ciclo anual, con recambio de manos, con una demanda que vuelva a armar desde abajo. Esto es Bolsa.
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